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El economista José Rafael Abinader consideró que llegó el momento de elaborar un plan para sustituir el peso dominicano por la circulación total del dólar de Estados Unidos, pudiéndose también permitir que circule el euro, como sucede en 17 países.


De acuerdo con Abinader, la idea es que se hagan representaciones ante el Tesoro de Estados Unidos y el Banco Central Europeo para esos fines.


“De seguro que ese cambio monetario  estabilizaría por siempre la tasa de interés a que prestarían los bancos para las inversiones y,  además, vendrían capitales para los mismos fines de Estados Unidos de América y de la Unión Europea, porque con esa estabilidad monetaria la recuperación de capitales, en términos de beneficios, sería real sin el problema de la convertibilidad. Ecuador y El Salvador han tenido éxito en  ese cambio”, sostiene.


Abinader, quien además de economista es doctor en Derecho y experto en finanzas y administración pública, explicó que el Banco Central, mientras se adopta el dólar, debe tomar las medidas que sean necesarias para mantener un tipo de cambio aceptable que no dispare el costo de la vida y que no pierdan valor el fondos de pensiones, recomendando moderación a los importadores y tratando de aumentar las reservas con nuevas exportaciones y con la contribución de la Barrick Gold.


El experto, autor del libro “El globo, una moneda mundial”, explica que la historia de la creación de la moneda dominicana ha estado en constantes devaluaciones, lo que ha ocurrido y ocurre por diversos factores, entre los que recuerda que sucedió para cubrir el financiamiento de la Guerra de Independencia, cuando hubo que solventar gastos burocráticos y de carácter político, así como para engañar a tenedores de moneda fuertes que eran cambiadas por papel moneda despreciable.


Recordó que las grandes emisiones del presidente Buenaventura Báez y las famosas papeletas de Lilís. “Al ocurrir el ajusticiamiento de este dictador en julio de 1899 se retiran esas papeletas y se desarrollan las diversas operaciones comerciales con la plata mexicana y el dólar de Estados Unidos, imponiéndose esta ultima moneda hasta que por orden del dictador Rafael Leónidas Trujillo se restableció el peso dominicano en 1947”, explicó.


Según explica Abinader, en esa fecha nacía el peso con un enorme respaldo de un 100% en dólares, pero que volvieron los apuros del gobierno utilizando el manejo monetario hasta tal punto que Trujillo usó gran parte de esa reserva para adquirir los ingenios azucareros que pasaron a ser de su propiedad.


“Luego de terminada la dictadura, con la ayuda extranjera, volvió a restablecerse la paridad peso-dólar; sin embargo, en los gobiernos sucesivos llegaron años de inestabilidad monetaria hasta que el Fondo Monetario Internacional (FMI) obliga a devaluar el peso en un 300% en 1984. A partir de ahí ocurren devaluaciones tras devaluaciones y en este momento el dólar se cotiza a 43 pesos por uno”, afirmó Abinader.


El economista, autor de diversos libros y ensayos sobre economía, considera que no hay que abundar sobre las fatales consecuencias de las devaluaciones: alza de los precios, disminución del poder de compra.


Destaca que los que más sufren son los ahorristas, muy especialmente, los ahorros del fondo de pensiones que hoy llega a más de RD$200,000 millones, los cuales, en un 85%, -más o menos-, están en las arcas de organismos oficiales: Banco Central, Ministerio de Hacienda, Banco de Reservas y el Banco Nacional de la Vivienda y Fomento a la Producción (BNV).