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Una familia que estuvo perdida en el mar durante semanas regresará el domingo en avión a Estados Unidos de donde se había marchado en una embarcación por considerar que el gobierno se entrometía en la religión.


Hannah Gastonguay, de 26 años, dijo el sábado desde Chile que ella y su esposo “decidimos lanzarnos a lo desconocido y ver hacia dónde nos llevaba Dios” cuando zarparon en mayo con sus dos hijos pequeños y se suegro, de San Diego rumbo a la pequeña nación isleña de Kiribati.


Sin embargo, cuando llevaban varias semanas de travesía, los Gastonguay enfrentaron tormentas sucesivas que dañaron su pequeña embarcación y quedaron semanas a la deriva, sin avanzar hacia ninguna parte. Los Gastonguay procedían de Arizona.


La familia fue recogida por un barco pesquero venezolano; después la transfirieron a un barco carguero japonés y la llevaron el viernes a Chile, donde descansa en un hotel en la ciudad portuaria de San Antonio.


El vuelo de regreso de la familia a su país fue arreglado por autoridades de la embajada estadounidense, dijo Gastonguay. El Departamento de Estado norteamericano no estuvo disponible de inmediato para que hiciera alguna declaración sobre el particular.


Esta aventura de varios meses ha sido “muy emocionante” y un “poco escalofriante en algunos momentos”, dijo por teléfono Gastonguay a The Associate Press.


Afirmó que deseaban dirigirse a Kiribati porque “no queríamos ir a ninguna parte grande”. Dijo que sabían que la isla era “uno de los países menos desarrollados en el mundo”.


Kiribati es un grupo de islas próximas al ecuador y la línea internacional de cambio de fecha, entre Hawai y Australia. Tiene una población de poco más de 100.000 habitantes, principalmente micronesios.


Hannah Gastonguay dijo que su familia estaba harta del control que ejerce el gobierno en Estados Unidos. Dijo que su familia es cristiana y no cree en “el aborto, la homosexualidad, en el control estatal de la iglesia”, apuntó.


Las “iglesias en Estados Unidos carecen de autonomía”, dijo Gastonguay, quien insinuó que las leyes del gobierno se entrometen con la independencia religiosa.


Entre otras discrepancias, ella mencionó el problema de que se “obligue al pago de impuestos para financiar abortos con los que no estamos de acuerdo”.


Los Gastonguay no pertenecen a iglesia alguna. Hannah Gastonguay dijo que la fe de su familia se basa en la lectura de la Biblia y la oración. “La Biblia es muy clara”, agregó.


La familia se mudó en noviembre de Ash Fork, Arizona, a San Diego, California, donde vivía en su embarcación mientras se preparaba para la travesía.


Gastonguay afirmó que dio a luz a la hija de la pareja en la nave, que estaba amarrada en un atracadero en aquel entonces. La niña tiene ya ocho meses.


“(Los Gastonguay) buscaban un tipo de aventura; querían vivir en una isla polinesia, pero carecían de la habilidad suficiente para navegar bien”, dijo el prefecto de la policía, José Luis López, al periódico chileno Las Ultimas Noticias.