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El banquero Keith Owen tenía un sueño, y al menos durante un tiempo seguro que se cumple. El canadiense, que falleció en 2007, estaba enamorado de la localidad costera de Sidmouth (Inglaterra), lugar que visitaba a menudo y donde vivía su madre.


Cuando los doctores diagnosticaron un avanzado cáncer de pulmón a Owen, el millonario norteamericano cedió toda su fortuna a las autoridades del pueblo inglés, que se estiman en 2,67 millones de euros.


Su única exigencia fue que el dinero se destinase a “mantener Sidmouth bonito”. Lo anterior, a través de proyectos comunitarios, tareas de conservación y plantar un millón de bulbos.


Y ahora, el ayuntamiento ha decidido llevar su última petición a cabo. Los trabajadores municipales están plantando estos días un millón de narcisos, azafranes y campanillas en los arcenes, jardines y parques de Sidmouth. Así que en unas semanas es posible que se convierta en la ciudad con más flores por habitante -al menos- de Inglaterra.


Owen, que estaba divorciado y no tenía ningún hijo, dejó su herencia en manos de la Asociación Sid Vale, una histórica organización de Sidmouth dedicada a cuidar y mantener la localidad.


En una de las reuniones que mantuvieron antes de morir, el banquero canadiense dijo a los directivos de la organización: “Pensad en hacer cosas en el valle que mantengan a todos unidos, no sé, plantad un millón de bulbos”, explica el presidente SVA, Alan Darrant.


Las plantas se sembrarán en oleadas. La primera estará compuesta por 153.000 flores y el 26 de octubre se realizará un día comunitario en honor a Owen, detalla el Daily Mail. La iniciativa ayudará también a la economía local que se abastece principalmente del turismo.


Con una población de 15.000 personas, Sidmouth es visitada cada año por 100.000 turistas. ¿Qué tiene que ofrecer? El poeta inglés Sir John Betjeman dijo sobre la población que “es una ciudad atrapada en un encanto intemporal”.