El proyecto de Bolivia de exportar derivados de la coca tiene un potencial mercado en la venta de harina de la planta para el tratamiento médico de adictos a la cocaína, afirmó este jueves el experto holandés en políticas internacionales sobre drogas, Martín Jelsma.


La propuesta fue hecha en el marco del IV Foro Internacional de la Hoja de Coca, organizado por el Gobierno del presidente boliviano, Evo Morales, con la participación de especialistas de nueve países.


Jelsma, director del Programa Drogas y Democracia del Transnational Institute (TI) de Amsterdam, dijo a Efe que “está claramente demostrada la gran diferencia entre coca en su forma natural” y los diferentes grados de concentración de la cocaína, que es uno de sus alcaloides.


Sin embargo, según el experto holandés, “un estimulante suave como la coca” puede ayudar a bajar los niveles de uso de sustancias fuertes, cuyo consumo se hace en un mercado ilegal.


“Hay que buscar posibilidades de influir en el mercado. Ha sido muy difícil reducir el mercado internacional de estimulantes fuertes ilegales”, pero se puede hacer “un intento de reconquista de ese mercado con estimulantes suaves, controlados, pero lícitos”, dijo.


Este experto también asesora al Gobierno de Uruguay, país que se encuentra en proceso de legalizar el consumo de cannabis al considerarlo una forma de enfrentar al narcotráfico.


La harina de coca, a su juicio, puede ser el producto idóneo para tratar a “usuarios problemáticos de cocaína” ya que ese derivado puede exportarse con más facilidad que las hojas de la planta misma.


Pero además, en su opinión, los potenciales pacientes no podrían masticar las hojas mismas como, por ejemplo, hacen en Bolivia los campesinos, los indígenas y los mineros, y que se considera una práctica cultural aceptada e incluso recogida en la Constitución boliviana.


Según Jelsma, en este momento no hay sustancias para sustituir a la cocaína para quienes quieren dejar la adicción, pero ya se están haciendo pequeños experimentos con plantas de coca en Brasil y Colombia, mientras que en Holanda se piensa en hacer lo mismo.


“Este sería un uso medicinal de la hoja de coca. Por supuesto, porque es un agente que ayuda en el tratamiento de uso problemático de drogas”, sostuvo el experto, que mañana disertará en el foro.


Jelsma participó este jueves en una presentación del evento junto al ministro boliviano de Gobierno, Carlos Romero, y expertos de otros países, como el peruano Ricardo Soberón, expresidente la Comisión Nacional para el Desarrollo y Vida sin Drogas de su país.


Según un reciente informe de la Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito (UNODC), las plantaciones de coca en Bolivia se situaron en 2012 en 25.300 hectáreas, dos mil menos que las contabilizadas un año antes.


La coca tiene en Bolivia usos tradicionales, medicinales e industriales, mientras que un porcentaje no determinado de los cultivos se desvía a la producción de cocaína.