narc


Las autoridades dominicanas han detectado, en coordinación con la DEA, varias células de grupos de narcotraficantes colombianos instalados en el país a los cuales se les ha decomisado, junto a sus cómplices locales, más de dos toneladas de cocaína y bienes superiores a los 300 millones de pesos.


Las diversas agencias investigan los nexos que entre sí podrían tener esas células que tienen en común el haber traído al país desde Colombia grandes cargamentos de cocaína para enviarlos a Estados Unidos y Europa.


Caso José Calderón


A esos grupos pertenece José Calderón Rijo, detenido en diciembre pasado tras una espectacular persecución marítima, aérea y terrestre en la que se detuvo una embarcación con diez paquetes de cocaína, pero que las autoridades aseguraron que habían lanzado otros 800 kilos al mar.


La semana pasada la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD) y la Unidad de Lavado  de Activos de la Procuraduría General de la República detuvieron a tres colombianos (Henry Hernández Villada, Juan Carlos Gómez y Raquel Francisca Cardoza) vinculados al grupo de Calderón Rijo (o Joel Rijo), decomisándole hasta el momento al grupo valores que podrían estar superando los 200 millones de pesos.


Al momento de su detención le fueron encontrados 190 mil dólares en efectivo en una maleta, unas bolsas con cocaína y 1 millón 124 mil dólares en el compartimiento secreto en un vehículo estacionado en el parqueo correspondiente al inmueble.


La Francesa


Al grupo también le fue localizado un local de oficina en el edificio La Francesa, de la Abraham Lincoln, plaza en cuyo estacionamiento fue asesinado en mayo de 2010 Rubén Soto Hayet por sicarios al servicio del capo puertorriqueño José David Figueroa Agosto.


Las propiedades secuestradas judicialmente son: el apartamento LC-224, de la plaza La Francesa, ubicado en la avenida Abraham Lincoln; el apartamento 5-B, del condominio Antonia I, ubicado en la avenida Enriquillo número 43; el apartamento número 15 de la Torre Soleil, localizado en la calle Tetelo Vargas 35; el local comercial número 301-D, de la plaza Mirador, ubicado en la avenida Núñez de Cáceres  número 110 y al apartamento número 301-D, de la plaza Mirador, localizado en la calle Luis Escoto Gómez.


Droga del este


En las dos últimas semanas las autoridades dominicanas también han detenido a dos grupos encabezados por colombianos y venezolanos.


A unos se le imputa ser propietario  del cargamento de 680 paquetes de cocaína decomisado  en Boca de Yuma, provincia La Altagracia y se investiga si también estaba  vinculado  a un cargamento de 681 kilos  decomisados la semana antes en Puerto Rico y que procedían de territorio dominicano.


Por ese cargamento fueron arrestados los colombianos Edmundo Rafael Fernández Olaya y Lian Lsbyn Lubo Larrada, a los que se les atribuye ser los cabecillas de la banda de la que forman parte  dominicanos y venezolanos.


Esa droga fue traída al país desde Colombia en lanchas rápidas con motores fuera de borda, pero  fue ocupada  una primera parte el 14 de agosto y la otra parte  tres días después en la misma zona de Boca de Yuma, donde la tenían escondida.


Fernández Olaya y Lubo Larrada fueron detenidos el viernes cuando intentaron salir del país rumbo a Colombia en un vuelo comercial por el Aeropuerto Internacional de las Américas.


Grupo en San Cristóbal


La Policía apresó el sábado  a dos colombianos en San Cristóbal, a los que acusa de estar vinculados   a una red internacional del crimen organizado.


Los detenidos son  Jhon Jairo Roldán, de 49 años, y   Ángel Fernando Vargas, de 24,  a quienes las  autoridades afirman haberles ocupado  una libreta en la que  llevaban anotaciones sobre los narcotraficantes a quienes les repartían  la droga que introducían al país, incluyendo un hermano de Rolando Florián Féliz.


También les ocuparon una finca ubicada en la comunidad de Hato Damas, San Cristóbal, dos armas de fuego  y una camioneta de doble cabina. Jairo Roldán  era   buscado por la Interpol. El grupo se liga a una estructura mayor.


Radicados en el país


Los grupos a los que pertenecen colombianos han sido atacados de manera indistintas en operaciones realizadas por la Dirección Nacional de Control de Drogas, la Policía Nacional, el Ministerio Público y las Fuerzas Armadas.


La mayor preocupación ha empezado a radicar en que muchos de estos extranjeros se han radicado en el país para coordinar las acciones de las redes de narcotraficantes a las que pertenecen.


El grupo colombiano más activo en el país es el remanente del cartel del Norte del Valle.