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SANTO DOMINGO. El 25 de mayo del 2003 no será olvidado jamás por las hermanas Rodríguez, cuatro jóvenes que pasaron por la triste realidad de enterarse que su madre Antonia Abreu Valdez, fue el “cerebro intelectual” que planificó la muerte a balazos de su padre, el empresario José Manuel Rodríguez Rodríguez.


“Era el Día de las Madres, y mi papá tenía previsto invitarnos a cenar en familia en un restaurante de la ciudad, yo tenía 19 años y mamá, muy astuta, me pidió a mí y a mis hermanas que no fuéramos a la cena, porque quería hablar a solas con mi padre, y aceptamos sin saber que le había tendido una trampa”, dijo Madeline Rodríguez, hija mayor del matrimonio Rodríguez Abreu.


En dos ocasiones entraron a la casa varios hombres encapuchados que amordazaron a todos, y luego en tono amenazante les decían que estaban esperando al señor Rodríguez para matarlo.


Las investigaciones de la Policía demostraron que la señora Antonia Abreu Valdez fue la persona que ideó y planificó la muerte del empresario Rodríguez Rodríguez, y como fruto de esa investigación, hoy cumple condena de 20 años en la cárcel para mujeres de Najayo.


El próximo lunes 2 de septiembre, habrá una audiencia en un tribunal de San Cristóbal, donde la señora Abreu Valdez pide su libertad condicional, una vez cumplida la mitad de la pena, y Madeline, hablando a nombre de sus hermanas, le hace un llamado al presidente de la Suprema Corte de Justicia, Mariano Germán y al procurador General de la República, Francisco Domínguez Brito, para que no le concedan la libertad, “porque nosotras consideramos que nuestra madre es peligrosa, y corremos peligro con ella en libertad”.


En visita a Diario Libre, la joven Rodríguez teme que jueces benignos dejen en libertad a su madre, y alega que el lunes estará ahí para pedir que la asesina de su padre sea mantenida en prisión hasta cumplir los 20 años a los que fue sentenciada.


“Esto ha sido una tragedia para nosotras, mis hermanas eran menores de edad cuando esto ocurrió, y creo que jamás se borrará de nuestras mentes, nosotras hemos sufrido mucho”, dijo Madeline con lágrimas corriendo por sus mejillas y la voz entrecortada.