capo


El presente año escolar de más de 200 estudiantes del barrio Capotillo peligra porque la escuela básica Salomé Ureña donde están matriculados no tiene las condiciones para el proceso de enseñanza aprendizaje.


La escuela, que consta de ocho aulas, es un vertedero en su interior, una parte de ella está techada de zinc y el baño  apesta por el sucio.


Los dirigentes comunitarios dieron un plazo de dos días a las autoridades  para la reubicación de los estudiantes y de un mes para la ubicación de  los lugares donde se construirán las dos escuelas básicas prometidas por el Ministerio de  Educación. 


Dijeron que condenan la actitud del Ministerio de Educación por retardar el inicio del año escolar, debido a la falta de planificación en la construcción y mantenimiento del referido centro educativo.


“Hace más de seis meses que el Ministerio de Educación entregó una partida importante de dinero a un ingeniero para la construcción de una escuela básica en Capotillo.


Sin embargo, hasta la fecha no se ha comenzado ni se ha ubicado el lugar donde será construida, pero tampoco se ha acondicionado la vieja casa alquilada donde más de 200 niños reciben clases en condiciones de hacinamiento”, subrayan los comunitarios.