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Mientras la densidad poblacional promedio de la República Dominicana es de 199 personas por  kilómetro cuadrado, el Distrito Nacional multiplica esa suma con creces: tiene 10,645.7 habitantes en esa misma superficie.


La provincia de Santo Domingo,  la  más poblada del país, tiene 1,695.8  habitantes por km2 y la tercera, San Cristóbal, cuenta con 521.4.



Pero esta densidad, tal como señala el informe “Puntos Críticos para la Vulnerabilidad a la Variabilidad y Cambio Climático en la República Dominicana y su Adaptación al mismo”, va en aumento: la tasa de crecimiento de las zonas urbanas alcanza un 1.7%.


Producto de este crecimiento, un gran porcentaje de la población urbana presenta unos altos niveles de pobreza, que limitan considerablemente sus alternativas de vida. En muchos casos, incluso, se traduce en la obligación de vivir en zonas expuestas a alta contaminación o alto riesgo de recibir efectos negativos por los fenómenos meteoro-climáticos y geomorfológicos, tales como inundaciones, deslizamientos de tierra y subidas de los niveles de mar, entre otros.


Estos riesgos se incrementarán en escenarios de cambios climáticos, que en el caso de la República Dominicana provocarán la subida del nivel del mar y el incremento de la intensidad de los ciclones y de la temperatura.


En consecuencia, habrá más pérdidas y daños por culpa de los fenómenos meteoro-climáticos, en especial en las provincias en las que los asentamientos estén  en zonas y condiciones inadecuadas, tales como los barrios situados en la desembocadura de los ríos Ozama y Haina, en el Gran Santo Domingo; así como los que están en las áreas cercanas a los ríos Yuna y Yaque del Norte.


En la Capital aunque tienen una vulnerabilidad relativamente baja con relación al resto del país en el sector de los asentamientos humanos, la provincia de Santo Domingo y el Distrito Nacional merecen una atención especial porque constituyen el principal núcleo urbano del país.