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Beber más de 28 cafés a la semana (cuatro al día) aumenta el riesgo de muerte en un 21% y en las personas menores de 55 años se incrementa hasta un porcentaje superior al 50%.


Así lo establece un estudio publicado por la revista Mayo Clinic Proceedings titulado ‘Asociación del consumo de café con las causas de mortalidad por enfermedad cardiovascular’.


Los investigadores -liderados por Steven Blair y de la que hacen parte otros seis expertos de las universidades de Carolina del Sur, Columbia y New Orleans de Estados Unidos.


Además del Ochsner Medical Center y la Universidad de Bath en el Reino Unido- alertan sobre el consumo de café haciendo hincapié en los efectos que este producto representa en caso de muerte por cualquier causa así como en los casos de muerte por enfermedad cardiovascular.


Se analizaron durante casi 17 años a 43.000 personas de edades comprendidas entre los 20 y los 87 años. Ellos tuvieron que responder un cuestionario sobre su historial médico para así poder evaluar los hábitos de vida, entre los que se incluía el consumo de café, y los de sus antecedentes familiares.


Durante las casi dos décadas de seguimiento, fallecieron 2.512 personas. Un 87,5% fueron hombres y un 12,5% mujeres. Asimismo, se conoció que el 32% de estas muertes se produjeron como consecuencia de una enfermedad cardiovascular.


Además, se pudo observar que aquellos (tanto hombres como mujeres) que ingerían mayores cantidades de café eran más propensos a fumar y a tener bajos niveles de actividad física, además tenían los pulmones y el corazón menos saludables, lo que generaba bajos niveles de capacidad cardiorrespiratoria.


Los investigadores concluyeron, entonces, la existencia de un riesgo de muerte tanto en hombres como en mujeres menores de 55 años que tomaron más de cuatro tazas de café diarias en promedio.


En los hombres el riesgo de muerte fue 56% más alto en comparación con quienes no tomaron café. En las mujeres, el riesgo fue aún mayor, el doble, en comparación con las que no tomaron café.


Aunque, estudios recientes han descubierto que el café es fuente de antioxidantes y tiene un efecto beneficioso sobre las inflamaciones y las funciones cognitivas. Xuemei Sui, coautor del estudio, explicó a The Guardian que: “el mecanismo exacto entre el café y la mortalidad aún necesita aclaración.


Pero el café es rico en cafeína, que tiene el potencial de estimular la liberación de adrenalina, inhibe la actividad de la insulina y aumenta la presión arterial”.


Carl J. Lavie, otro de los coautores del estudio y miembro del John Ochsner Heart and Vascular Institute sugiere reducir el consumo de café. “Creo que encontramos que tomar cuatro o más tazas de café al día está relacionado con una mayor mortalidad, aunque no sé si esto se deba al café, para mí es una razón suficiente para mantener mi nivel de consumo a cuatro tazas por día”.


No obstante, los autores no separaron (en la encuesta) el café descafeinado del regular, pero “la mayoría de las personas reportan que toman el regular”, precisó a CNN Sui, médico de la Escuela Arnold de Salud Pública de la Universidad de Carolina del Sur, y agregó que tampoco exploraron qué le añadían las personas a sus cafés, así que no separaron si la adición de dulcificantes o leche tuvieron algún efecto en el riesgo de muerte.


Por tanto, los investigadores recomiendan que los más jóvenes no beban en exceso café, pero insisten que es necesario que haya más estudios “en diferentes poblaciones” para evaluar la información sobre los efectos del consumo de café a largo plazo y la relación con un aumento de la mortalidad por enfermedad cardiovascular.