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El alemán Ralf Erich Manfred Kobesch de 60 años de edad, cuyos restos fueron encontrados la tarde de domingo, descuartizados y en estado de descomposición, en Sosúa, Puerto Plata, llegó al país retirado desde su natal Alemania hace unos años.


En el momento de su asesinato estaba remodelando el edificio de tres apartamentos que había comprado y en el que vivía en la tercera planta.


Una fuente de El Nuevo Diario, cuenta que él mismo estaba dirigiendo la obra y su asistente era un nacional haitiano, quien hoy está siendo buscado como sospechoso de su asesinato.


Dijo que a Ralf Erich Manfred los vecinos tenían alrededor de 10 días que no lo veían, lo mismo dicen del haitiano que lo asistía en la construcción.


Precisa que la última vez que vieron al haitiano fue vendiéndole a unos señores que andaban en una camioneta, restos de materiales como hierro, entre otros.


Vecinos del lugar dieron la voz de alarma al percatarse de la desaparición del alemán y relacionarlo con el insoportable mal olor que salía del edificio.


Dice que para la vecindad hubo un tiempo de confusión, ya que habían regado veneno de ratas por los alrededores, pero que luego de que su vecino más próximo contactara con amigos y lugares donde este era asiduo visitante y todos expresaran que hacia días que no lo veían, decidieron dar parte a la Policía, ya que además el mal olor persistía.


Agrega que una amiga del extranjero, hasta llamó a su casa en Alemania, y allí le contestaron que el no estaba en ese país, reiterándole que estaba en la República Dominicana.


El cadáver fue hallado en el segundo apartamento, dentro de un tanque plástico de color azul, tapado y sellado con funda plástica.


Los restos de Manfred Kobesch fueron trasladado al Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif) en la ciudad de Santiago para realizarle la autopsia.