Según informa un estudio, el té verde podría tener efectos positivos en el control de la glucosa y la sensibilidad a la insulina.


El té verde se hace de las hojas de Camellia sinensis, un arbusto de hoja perenne originaria del sudeste de Asia.


Tanto el té verde como el té negro se hacen de la misma especie vegetal. El té verde se produce cociendo las hojas ligeramente al vapor. El té negro se produce al permitir que las hojas se fermenten.


El té verde es rico en catequinas, una clase de compuestos polifenoles. Los polifenoles pueden tener beneficios para la salud humana. Se cree que muchos de los efectos del té verde son debidos a su catequina más abundante, el galato de epigalocatequina (EGCG).


La diabetes, también conocida como diabetes mellitus, es una enfermedad crónica en la que el organismo es incapaz de producir suficiente insulina y reducir apropiadamente el azúcar (glucosa) en la sangre.La glucosa proviene de los alimentos y es utilizada por las células para obtener energía.


La glucosa también se produce en el hígado. La insulina es una hormona producida por el páncreas, una glándula grande que se encuentra detrás del estómago. La insulina es necesaria para transportar el azúcar hacia las células donde puede ser utilizada como el combustible (la energía) necesario para los procesos del cuerpo.


Con la diabetes tipo 1, el cuerpo no produce insulina. En la diabetes tipo 2, el tipo más común, el cuerpo no produce o no usa la insulina adecuadamente. Sin suficiente insulina, la glucosa permanece en la sangre y causa una condición llamada hiperglucemia, o niveles altos de azúcar en la sangre.


En el estudio actual, los investigadores analizaron la literatura disponible para identificar evidencia que apoyara el uso del té verde para mejorar el control de la glucosa y la sensibilidad a la insulina. Incluyeron 17 estudios de alta calidad realizados entre 1.133 sujetos. Todos los estudios analizaron los posibles efectos del té verde en el azúcar en sangre y en los niveles de insulina.