Es probable que mucha gente no haya entendido el papel que significa ser “papá”. En estos momentos existen muchas familias llamadas monoparentales, las cuales están dirigidas solo por uno de los progenitores. La función e importancia presente y futura de la figura del padre en el hogar se mantiene aún después de este haber fallecido.


Honor a quien honor merece es una frase que se ha repetido siempre. La Biblia sostiene en del versículo 12, del capítulo 20, del libro de Éxodo, lo siguiente: “Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días sean prolongados en la tierra que el Señor tu Dios te da”.


Si partimos de este principio vemos que hay equidad e igualdad en cuanto a la importancia o necesidad de reconocer, valorar y cuidar al padre tanto como a la madre.


En nuestro país, el mes de julio es dedicado a los padres, ocasión propicia para traer una reflexión de cómo estamos llevando nuestra relación con nuestro progenitor, quien, conjuntamente con mamá, tuvo la absoluta facultad, otorgada por la propia naturaleza, de traer al mundo la persona que eres tú o soy yo.


Es cierto que en la República Dominicana es elevado el índice de “paternidad irresponsable”. Son muchos los que tienen que ser obligados por la justicia a asumir su responsabilidad como tales.


Pero, también son muchos los que asumen el doble papel de papá y mamá, dedicándose a asumir todo lo que implica la formación emocional e integral, así como la manutención absoluta de los hijos.


En la actualidad vemos, cómo padres jóvenes están en las salas de espera con sus niños, solos en los restaurantes; y les notas su respuesta afectiva con sólo verles el rostro.


Es probable que pasen semanas y meses, y ya tú adulto, envuelto en tus propias problemáticas te descuides y no sepas sobre la importancia y necesidad que éste tiene de tu presencia física y emocional para su vida.


Es probable que no te hayas detenido ni siquiera a pensar todo lo que le dejas y todo lo que necesita él de ti, a veces, estando ya en el ocaso de su vida.