whisky


Un estadounidense de 62 años de nombre John Saunders fue denunciado por beberse 52 botellas de whisky que databan de 1912 y estaban avaluaduas 102.000 dólares.


Según informó el portal de noticias ABC, todo empezó cuando a principios de 2012 Patricia Hill, una vecina de la ciudad norteamericana de Scottdale, en Pensilvania, encontró oro líquido tras una pared de su sótano.


Lo halló dentro de 104 botellas de whisky Old Farm Pure Rye, destiladas, según la etiqueta, en 1912, y valoradas en más de 200.000 dólares.


El whisky, según detalla la cadena de televisión norteamericana ABC, fue adquirido por el industrial J.P. Brennan en 1917.


Sin embargo, la entrada en vigor de la conocida popularmente como Ley Seca —que prohibía la fabricación, transporte, importación, exportación y la venta de alcohol— llevó a Brennan a esconder parte de su cargamento en las escaleras del sótano de su casa.


Allí permaneció olvidado durante los siguientes noventa y cinco años, hasta que Hill, que había comprado la casa para convertirla en un hotel, halló las botellas.


«Había cuatro cajas con 52 botellas pertenecientes a una vieja destilería de la ciudad que quebró hace muchos años», explicaba a la cadena norteamericana Barry Pritts, jefe de policía de la ciudad.


Hill entregó las botellas a John Saunders, un vigilante y viejo amigo de la familia, para que las custodiara mientras terminaba de adecuar los pisos superiores de la casa y encargaba una tasación de las botellas. Sin embargo, cuando fue a recogerlas en marzo de 2012 se encontró con que el contenido de las botellas había desaparecido.


La investigación, que incluyó la realización de pruebas de ADN, demostró que había sido el vigilante quién había consumido el contenido de las botellas.


El pasado miércoles se celebró la vista preliminar del juicio en el que se dictará sentencia sobre los hechos y en la cual Saunders afirmó que estaba esperando un trasplante de hígado.