ProstitutasLas trabajadoras sexuales dominicanas siguen siendo uno de los segmentos de la población más vulnerable a los cambios económicos, situación que se une ahora a la decisión de las autoridades de perseguir a sus clientes, lo que las empuja a la “clandestinidad” para seguir ejerciendo el oficio.


En la República Dominicana, donde no está penalizada la prostitución, se estima que unas 50,000 mujeres ejercen esta actividad, mientras que miles son víctimas desde hace décadas de trata para la explotación sexual fuera de su país. Muchas de ellas trabajan en condiciones precarias y, según denuncian, se enfrentan a diario a agresiones de clientes, de los dueños de establecimientos donde trabajan e, incluso, al chantaje de la propia Policía.


En un inédito anuncio, la Procuraduría y la Policía revelaron recientemente que arrestarán y someterán a la Justicia a los clientes de las trabajadoras sexuales como forma de afrontar la explotación sexual y comercial.


Esto, a pesar del rechazo de diversos sectores, como el Movimiento de Mujeres Unidas (Modemu), que agrupa a trabajadoras sexuales del país, y cuya líder, Jacqueline Montero, dijo en una entrevista con Efe que la solución “no está en la represión”.