Miguel VargasEl presidente del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), Miguel Vargas Maldonado, sin dudas, es uno de los ingenieros más vanguardistas con los que cuenta la República Dominicana, exitoso en el mundo empresarial e, inclusive, un muy buen ministro de Obras Públicas; pero, como político reprobó mucho antes de que le entregaran el pensum con las asignaturas de la carrera a cursar.


En cabeza de nadie cabe que un partido democrático escoja su candidato presidencial señalándolo con el dedo índice (esto podría hacerse si no se presentan más aspirantes. No es el caso), y tres años antes de celebrarse las elecciones, que en 2016 caen el domingo 15 de mayo.


Algo más: que reparta los cargos de su gobierno sin ser candidato, sin ir a comicios y sin haber ganado la Presidencia de la República. Cualquier persona, con dedo y medio de frente, sabe que eso es “imposible”.


La propuesta que Miguel Vargas Maldonado hizo llegar al expresidente Hipólito Mejía a cambio de una “amnistía” disciplinaria y darle el 30% de los cargos de una administración del Estado que él no tiene y que posiblemente no obtendrá, simplemente, echa más gasolina a un fuego que hace rato está ardiendo.