“Me llevan del centro de torturas a un cuarto de una cárcel que era para alistados. Allí, veo mucha sangre, esa era la sangre de mis compañeros que habían sido torturados y fusilados”, dijo Mayobanex Vargas, el único dominicano viviente de la expedición de junio de 1959 contra el dictador Rafael Trujillo, hace hoy 54 años.


Vargas integró el grupo de 54 hombres que desembarcó en avión por Constanza, comandados por el dominicano Enrique Jiménez Moya y el cubano Delio Gómez Ochoa.


Era un domingo cerca de las 6:20 de la tarde cuando los expedicionarios, llegaron desde Cuba, donde habían contado con el apoyo del líder revolucionairo Fidel Castro para los entrenamientos en Mil Cumbres, provincia Pinar del Río.


El grupo guerrillero llegó en un avión camuflado con los colores de la aviación militar dominicana, sorprendió a una tímida seguridad en el aeropuerto de Constanza, aunque luego de enfrentamientos a tiros, logró internarse en las montañas.


El avión, pilotado por el venezolano Julio César Rodríguez, con el cubano Oreste Acosta como copiloto, logró regresar bajo fuego a Cuba, donde llegó con varios orificios de ametralladora por disparos desde la azotea de la fortaleza. El 20 de junio, con retraso de seis días, llegaron los dos frentes marítimos por Maimón y Estero Hondo, en Puerto Plata, luego de superar sabotajes, falta de combustible, comida y agua a la deriva.


Estas embarcaciones habían salido el 13 de junio, un día antes que el avión, con el propósito de coincidir en la llegada y atacar al régimen trujillista por varios frentes.


La lancha Carmen Elsa, que desembarcó por Maimón con 96 expedicionarios, comandada por José Horacio Rodríguez, y posteriormente capitaneada por José Messón. En tanto, la embarcación la Tínina desembarcó en Estero Hondo con 48 expedicionarios, comandada por José Antonio Campos Navarro.


Fueron esperados y bombardeados por las fuerzas militares de Trujillo, tanto de la aviación como de la marina. Los arrestados eran llevados a la Base Aérea de San Isidro, donde Ramfis Trujillo, hijo del dictador, y su grupo, disponía demoledoras torturas en contra de ellos, su fusilamiento y luego los echaban en una fosa común.


En tanto, que en Constanza, producto del tiroteo luego del aterrizaje, el grupo se dividió en dos, uno comandado por Jiménez Moya, con 34 hombres, y el otro por Gómez Ochoa, con 20.


El grupo de Jiménez Moya fue eliminado completo; y el de Gómez Ochoa, que durante casi un mes en las montañas, hasta el 11 de julio, se dividía accidentalmente, en medio de los ataques del poder militar de Trujillo; sobrevivieron el también cubano Pablito Mirabal y los dominicanos Gonzalo Almonte Pacheco, Mayobanex Vargas, Francisco Medardo Germán y Poncio Pou Saleta. Historiadores El historiador Franklin Franco consideró que uno de los factores que afectó la expedición del 14 de junio fue la infiltración. “Trujillo estaba informado y se preparó.


Por ejemplo, los desembarcos que se produjeron el 19 de junio por la Playa de Maimón y Estero Hondo fueron prácticamente esperados por las fuerzas navales de Trujillo, y esa delación tuvo un resultado desgraciado en el aniquilamiento de las fuerzas expedicionarias”, precisó.


“Si no se da esa expedición Trujillo pudo haber durado unos cuantos años más porque no se hubiera desatado un proceso de oposición generalizada. La expedición galvanizó todos los planeamientos opositores ante Trujillo, hubo una unidad general de los antitrujillistas, en torno a la urgencia ya de acabar con este monstruo”, indicó Roberto Cassá.


DELIO GÓMEZ OCHOA Y MAYOBANEX VARGAS
Los únicos dos expedicionarios que viven, el cubano nacionalizado dominicano Delio Gómez Ochoa, y el dominicano Mayobanex Vargas, refieren diversos aspectos sobre la hazaña. Ambos son héroes nacionales.


“Tenemos el derecho a vivir con libertad, pero también tenemos el deber de saber conquistar la libertad y la libertad a veces nos cuesta la vida, pero a veces es preferible dar la vida”, dijo Gómez Ochoa.


Y agregó: “Al caer no murieron, solo hicieron conquistar la libertad de la forma que exista, pero conquistar la libertad y haber honrado el sacrificio de tantos que habían caído durante la Era de Trujillo”.


Mientras que Vargas, pidió que a los masacrados expedicioanarios se les dé el lugar en la historia que merecen, tras resaltar que sabían que venían a morir por la libertad, y no se detuvieron.