Borregos Educados

El borrego pertenece a la raza Dolan que sólo existen 1.000Es increíble la capacidad de manipulación que se pretende instaurar contra aquellos que no se quedan de brazos cruzados ante las vejaciones de que ha sido objeto la República Dominicana en los últimos años. Una de las formas más sutiles de chantaje es el de “elevar el debate”. Con cierta regularidad se observa cómo alguien, esgrimiendo reglas de educación o peor aún, ínfulas de inteligencia superior, reclama en una conversación o en una crítica que se “debata con altura”.


Sería interesante preguntar si algunos de esos que se preocupan tanto por el nivel de debate, mantienen su ecuanimidad si sorprenden a un pillo, digamos, robando un tapa bocina. ¿Cómo le increparían? Acaso le dirían: ¿Caballero, tenga la amabilidad de no sustraer ese accesorio de mi vehículo? Claro, si antes el sujeto sorprendido no le ha dado una puñalada o un tiro.


¿Qué debate de altura se puede sostener o demandar para aquellos que a diferencia del ladronzuelo que roba en la calle, se robaron el erario público, lo dispendiaron para vulnerar la voluntad popular y peor aún, nos hacen pagar a nosotros mismos por ello? ¿Hasta dónde llega la docilidad de este pueblo dormido? ¿Las reglas de educación y cortesía que nos enseñaron en nuestros hogares anulan las reglas del castellano? ¿Acaso aquel que es un ladrón, debe ser llamado de otra forma? ¿O es que a solicitud de ese propio ladrón, se debe conceptualizar, y entonces, tildarle sutilmente de “amigo de lo ajeno”?


¿Qué se pretende? ¿Acaso que después de haber sido pisoteado inmisericordemente se le solicite al pueblo asaltado que mantenga su educación y compostura mientras aquellos que han convertido la nación dominicana en el hazmerreír de la educación, del servicio policial, del nivel de la corrupción, del tráfico de droga, de la exportación de la prostitución, etc. se paseen por las calles y bares enrostrándonos su fortuna mal habida? (¡perdón, robada!)


Que quede claro en lo que a este humilde servidor se refiere: un ladrón, un corrupto, un sinvergüenza, no califica para ser tratado con altura, ni será tratado por mí de otra forma más que como un subproducto social. Las reglas de educación están reservadas para aplicarlas con aquellos que transitan por la vida observando las mismas, que sin duda incluyen no hundir un país para enriquecerse.


Es increíble que ahora se intente coartar lo único que no se han robado: la capacidad de discernir. Lástima que ya algunos han sido afectados, ahora son los borregos educados.