norcoreaLos últimos siete surcoreanos que permanecían en el paralizado complejo industrial de Kaesong en Corea del Norte regresaron hoy a su país tras concluir las negociaciones sobre asuntos administrativos con autoridades norcoreanas.


Los siete empleados cruzaron en dirección sur la frontera del paralelo 38 que separa a ambos países “tras finalizar con éxito las últimas negociaciones sobre asuntos del complejo”, indicó a Efe una portavoz del Ministerio de Unificación de Seúl.


Estas negociaciones zanjaron, entre otros temas, el pago de los salarios atrasados a los obreros de Corea del Norte por parte de las empresas surcoreanas que allí operan.


Así, afronta un futuro incierto el único proyecto de cooperación económica entre ambas Coreas, bloqueado desde que el pasado 9 de abril Pyongyang retirara a todos sus trabajadores en plena etapa de tensión. Ambas partes no parecen estar cerca de iniciar negociaciones para su reapertura y se teme que, de continuar seriamente deterioradas las relaciones entre Norte y Sur, el parque industrial pueda cerrar definitivamente.


El Gobierno surcoreano, que la semana pasada recibió una respuesta negativa del Norte a su petición de diálogo, no ha revelado su próxima estrategia tras vaciarse completamente Kaesong y de momento se limita a “garantizar el regreso seguro de los últimos siete surcoreanos”, afirmó la portavoz de Unificación. Ayer las principales entidades financieras surcoreanas anunciaron que aportarán préstamos de emergencia por valor de unos 640 millones de dólares a las empresas afectadas por el cierre del polígono, que se sumarán a un fondo de más de 260 millones de dólares brindado por el Ejecutivo.


El complejo industrial de Kaesong, ubicado al sureste de Corea del Norte, se ideó como un proyecto de cooperación económica entre ambas Coreas cuando atravesaron una etapa de buenas relaciones a principios de la pasada década. En Kaesong 123 empresas surcoreanas lograban beneficios fabricando productos con la mano de obra extremadamente barata de unos 54.000 obreros del país vecino, mientras el régimen de Corea del Norte obtenía de este proyecto importantes remesas de divisas. Desde su apertura en 2004 y hasta la actual etapa de crisis, nunca antes el polígono había detenido sus actividades durante más de un día.