boEl presidente de Estados Unidos, Barack Obama, prometió el martes que hará un nuevo esfuerzo para cerrar el campo de prisioneros de Guantánamo, donde unos 100 detenidos hacen huelga de hambre, diciendo que dañaba los intereses del país mantenerlos en un limbo legal.


Los grupos de derechos humanos han criticado el centro de detención, creado hace 12 años para sospechosos de terrorismo de origen extranjero, y su preocupación ha aumentado en las últimas semanas. Algunos de los prisioneros en huelga de hambre están siendo alimentados a la fuerza en la instalación de la Base Naval estadounidense en Cuba.


Algunos grupos de derechos humanos dieron la bienvenida al nuevo compromiso de Obama para cerrar el centro, pero algunos activistas pidieron acciones, no solo palabras. Las críticas al campo, montado en la base naval de Estados Unidos en Cuba en 2002 y que actualmente tiene 166 detenidos, se han intensificado en las últimas semanas. Obama, que prometió cerrar el centro durante su campaña para el primer mandato y cuando asumió en 2009, dijo que volvería a trabajar con los legisladores para hallar una manera de clausurar la instalación y cumplir con esa promesa. Sin embargo, no ofreció un nuevo camino para superar los obstáculos políticos, legales y en el Congreso que bloquearon sus esfuerzos previos para cerrar Guantánamo, donde muchos de los prisioneros han estado detenidos por más de una década sin cargos ni juicios.


“No es sostenible, quiero decir, la idea de que vamos a continuar manteniendo a más de 100 individuos en tierra de nadie a perpetuidad”, dijo Obama en una conferencia de prensa en la Casa Blanca. Sus comentarios fueron los primeros acerca de Guantánamo desde el inicio de la huelga de hambre a principios de febrero. Oficiales militares han atribuido la acción de protesta en parte a una sensación de desesperanza de los detenidos como consecuencia de la falta de plazos sobre su estancia allí.


Guantánamo, desde hace tiempo objeto de condena internacional pero muy abajo en la lista de preocupaciones sobre políticas públicas de Estados Unidos, ha captado la atención nuevamente debido a la huelga de hambre. Algunos de los prisioneros han brindado angustiosas declaraciones sobre la alimentación forzada. Obama defendió la decisión de alimentar a los prisioneros a la fuerza diciendo “no quiero que esos individuos mueran”.


Los militares estadounidenses han dicho que 21 prisioneros están siendo forzados a ingerir alimentos líquidos a través de tubos insertados en sus narices y dirigidos hacia sus estómagos. Al menos 40 empleados médicos han sido enviados para reforzar los equipos militares en el centro de detención.


VIOLACIÓN DE ÉTICA MÉDICA


La alimentación a la fuerza ha sido criticada por grupos de derechos humanos y también por la Asociación Médica Estadounidense, cuyo presidente dijo que la acción implica una violación de la ética médica. Consultado por la huelga de hambre, Obama dijo: “No me sorprende que tengamos problemas en Guantánamo”. El presidente enumeró las razones por las cuales el centro de detención debería cerrar. “Guantánamo no es necesario para mantener seguro Estados Unidos”, dijo Obama.


“Es caro. Es ineficiente. Nos daña, en términos de nuestra posición internacional. Debilita la cooperación con nuestros aliados en los esfuerzos de antiterrorismo. Es un arma de reclutamiento para terroristas. Debe cerrarse”, afirmó. Obama dijo que había pedido a sus asesores que revisaran cada opción a su disposición. Obama señaló al Congreso por evitar que sus esfuerzos previos no tuvieran éxito y dijo que necesitará la ayuda de los legisladores esta vez. Pero reconoció que será una dura lucha.


El senador demócrata Patrick Leahy, presidente del comité de asuntos judiciales del Senado, respaldó los esfuerzos de Obama. “La situación en deterioro en Guantánamo, incluyendo las cada vez mayores huelgas de hambre de prisioneros (…) es preocupante e inaceptable”, declaró. Pero Howard McKeon, titular republicano del comité de servicios armados de la Cámara de Representantes, expresó: “El presidente afronta una oposición bipartidista para cerrar el centro de detención de la Bahía de Guantánamo porque no ha dado un plan alternativo sobre los detenidos que hay allí, ni tampoco un plan para futuras capturas de terroristas”.


Obama aprobó tribunales militares para enjuiciar a los sospechosos considerados más peligrosos, pero solo nueve de los actuales prisioneros fueron acusados de o condenados por crímenes. La prisión fue abierta por el predecesor de Obama, el republicano George W. Bush, para albergar a sospechosos extranjeros de haber perpetrado actos terroristas tras los ataques del 11 de septiembre de 2001 contra Estados Unidos.