Amara¡La mujer de mis sueños, yo te amo Amara, mi amor! ¡Wow! Mi hijo si tiene buen gusto, pero por qué no me dijo que tiene una novia tan hermosa. Aunque se ve más adulta que él. Fue lo que pensé cuando vi la foto con su rostro inocente y la exclamación publicada en el muro de Facebook de mi hijo de 16 años.


Al preguntarle que cuándo me la presenta me dijo: ¿Y cómo?, “es una artista, búscala en Youtube. Tú estás pasada mami si no la conoces”. Confieso que sentí vergüenza por no saber quién era “Amara La Negra”. Vergüenza por no darme cuenta de que todos los niños, niñas, adolescentes y jóvenes que están cantando y bailando con fuertes movimientos cadenciosos son todos admiradores de Amara. Y que perdone el Cardenal, pero muchos están durmiendo con ella bajo su sábana.


Es importante resaltar esto por dos razones: la primera, criticar que hay madres y padres que no nos involucramos en los gustos musicales y de entretenimiento de los hijos e hijas, que se promueven a través de los medios de comunicación, que no necesariamente son los mejores valores que queremos que tengan. Este fenómeno representa el uso y explotación sexual de la mujer negra que mantienen las estructuras sexistas y racistas.


Segundo, ver lo positivo de este fenómeno y es que nuestros jóvenes están pidiendo a gritos poder tener “lideres o ídolos” negros y negras a quienes imitar y o seguir por la identificación racial y cultural que estos les representan y nuestra sociedad les niega la oportunidad de elegir lo mejor.
Amara, es una negra típica en un país afro descendiente, donde más del 85% de la población es de ascendencia negra, sin embargo en nuestros medios de comunicación los negros y las negras están ausentes.