menoresEl joven, a quien llamaremos “Juan”, dice que estuvo dentro de una de las habitaciones a las que penetró la Procuraduría. Juan ha quedado en un limbo. Según él, también un primo suyo, quien lo trajo de Haití, fue detenido, y ahora espera por su hermana mayor, “que trabaja en la capital”, para buscar dónde quedarse. “Juan” tiene un hermano menor, de diez años, que ya había salido a limpiar vidrios cuando se realizó la redada. Ambos están aterrados.


El hermano menor de Juan habla poco español. “Él dice que quiere que se lo lleven a Conani”, dice Juan de su hermano, “para allá se llevaron a todo el mundo”.


“Juan” es sólo uno de un grupo de alrededor de diez menores que dan palos a ciegas luego de la acción de la Procuraduría. Ellos dicen que esperan las cuatro de la tarde para salir a trabajar o a mendigar.