HuevosEl mundo antiguo tenía un olor distinto y no muy agradable. Eso lo saben ahora los científicos al estudiar los fósiles de 1.900 millones de años de edad, sacados de las rocas en el Lago Superior de Canadá.


Estudiando los fósiles, los investigadores descubrieron que una especie de bacterias minúsculas antiguas se alimentaban de otra bacteria, llamada Gunflintia, preferiendo esta comida a otras.


En el proceso de alimentación y digestión se formaba ácido sulfhídrico, que produce el olor que conocemos como ‘el olor de huevos podridos’, explica Martin Brasier, el paleobiólogo de la Universidad de Oxford (Londres). “No es que todo olía a huevos podridos, pero una nariz sensible lo notaría”, comenta Brasier.