MEGAN RICELa hermana Megan Rice, de 83 años, logró burlar la seguridad de una planta de armas nucleares en EE.UU. Se levantó y sonrió al escuchar el veredicto: culpable. Durante la “visita”, los activistas se pasearon por las instalaciones, pintando las paredes con consignas, cercaron el lugar con cintas de “escena del crimen” y descascararon las paredes a punta de martillos. Para rematar el acto de protesta, esparcieron biberones rellenos de sangre humana -de origen desconocido- en la parte exterior del complejo.


Tras alrededor de dos horas dando vueltas por la planta, se les acercó un guardia al que le ofrecieron comida y se pusieron a cantar. “Se está fabricando algo que sólo puede causar la muerte”, dijo en su alegato la anciana, quien forma parte del movimiento antibélico desde la década de los años 80. Sin embargo, tras haber sido encontrados culpable de sabotear la planta y causar daño a propiedad federal, los tres podrían enfrentar condenas de hasta 20 años de prisión. La sentencia se conocerá en los próximos días.