budistas“Un monje budista tomó a una niña musulmana y le puso un cuchillo en el cuello”. Así recuerda un testigo lo que vio durante los disturbios que en marzo dejaron al menos 43 muertos en Birmania. “Si nos siguen, la matamos”, habría dicho el monje antes de escapar de la policía.


El budista inglés Stephen Batchelor, quien se convirtió en los años 60 y se ha vuelto un importante pensador de tendencia secular, explica que cuando se enfrenta a una situación violenta, como una pelea familiar, se le enciende una señal de alarma que lo ayuda a sostener la rabia.


“Desarrollas una conciencia de ti mismo a través de la meditación”, le dice a BBC Mundo. “Yo me enfurezco como cualquier otra persona, pero busco una forma de vida que no me exponga a situaciones de violencia”. “No obstante -continúa- para mí es fácil: soy un británico de clase media cuya existencia no está amenazada; me imagino la situación de que mi país, mis valores, mi identidad o mi territorio están amenazados, y entiendo por qué hay budistas violentos”. Quizá esto constituya el contexto de los diferentes brotes de violencia recientes y pasados en el sudeste asiático.