BancoAnte la falta de salidas en tiempos de crisis, la gente se desespera, llegando al extremo de robar, como está ocurriendo en Portugal. Varios expertos consideran que el gobierno debe echar una mano a sus ciudadanos para evitar que crucen el límite.


Augusto Costa, un portugués que trabajó más de 30 años en la construcción, se convirtió en un ladrón de bancos debido a que no podía comprar las medicinas que le hacían falta a su ex mujer, enferma de esclerosis múltiple.


“Tenía una pequeña pistola de juguete conmigo y cuando me aproximaba al banco vi a un policía. En la calle había un paquete negro junto a un árbol, así que le dije al policía que era mejor que lo comprobara. Esperaba distraerlo. Después entré en el banco e hice lo que hice. No tardé más de cinco minutos”, cuenta Augusto. Tras pasar un año en prisión, fue puesto en libertad a condición de que no se acercara a menos de 20 metros de un banco.