logo-google-mapsLuo Gang, de 28 años, fue secuestrado hace más de dos décadas en China, cuando apenas tenía cinco, para ser vendido a una familia a miles de kilómetros de su pueblo natal. “Cada vez que pensaba en mi hijo no podía dejar de llorar, imaginando que podría estar pasando hambre o no tener suficiente ropa”, les dijo a los periodistas la madre de Luo tras reunirse con él.


Éste contó que su familia adoptiva, con la que ha vivido hasta ahora en Fujia, a 1.500 kilómetros de donde nació, lo ha tratado muy bien, pero que siempre abrigó la esperanza de encontrar a sus padres biológicos. “Cada día, antes de ir a la cama, intentaba rememorar mi vida en la antigua casa, para no olvidarlo”, contó.


Cada año, miles de niños son secuestrados en China por mafias que los venden a parejas que no pueden tener hijos o quieren asegurarse de criar a un varón. También ha habido casos de grupos criminales que venden a estos menores como esclavos en fábricas.