climaEl antiguo camino costero de este pueblo de pescadores en el este de Granada pasa a escasos metros de turbias aguas saladas, que a menudo rebasan una barrera improvisada de neumáticos de camión y madera flotante con la que los lugareños tratan de contener el avance del océano Atlántico. Para Desmond Augustin y otros pescadores que viven en la costa de esta isla del sur del Caribe, la subida del nivel del mar no es una teoría distante.


“El mar se va a llevar todo esto”, dijo Augustin, parado junto a una de tantas palmeras arrancadas de raíz que abundan en esta zona costera de casas con techo de estaño construidas sobre pilotes. “No hay mucho que podamos hacer, excepto adentrarnos más en tierra firme”.