everestLlega el buen tiempo al Himalaya y los primeros aventureros buscan alcanzar el punto más alto del planeta. Tal es la fiebre que se ha desatado en el mes de mayo que a las dificultades propias del ascenso se ha sumado otra más: el hacinamiento en varios puntos del Everest.


El techo del mundo no es la montaña más mortífera, ni la más difícil de ascender, pero cada año suelen ocurrir accidentes que acaban con varias vidas. Eso no ha echado para atrás a los montañeros aficionados. Los profesionales ya solo suponen el 90% de los que intentan alcanzar la cima. El hecho de que sea un viaje que cuesta entre 30.000 y 120.000 no ha impedido que unas 670 personas se agolpen esta semana en el Everest.