chinaAl menos 21 personas han fallecido en un nuevo brote de violencia en la región noroccidental china de Xinjiang, habitada mayoritariamente por la etnia uigur, musulmanes de origen turcomano. Un violento enfrentamiento entre fuerzas del orden y civiles, supuestamente de la etnia uigur, se ha saldado con al menos 21 personas muertas, otras dos heridas y 8 detenidas, según las autoridades locales.


Los altercados tuvieron lugar en la tarde de ayer en la localidad de Maralbishi en la comarca de Barchuk (que los chinos denominan Bachu), cerca de la ciudad de Kashgar, principal ciudad de la cultura uigur, según la agencia oficial Xinhua. La violencia estalló después de que fuerzas policiales irrumpieran en una casa, en la que sospechaban que se escondían armas, según informa Tianshan, una web del gobierno regional de Xinjiang.


“En total, han muerto veintiuna personas. De ellas, quince eran policías y agentes municipales. Los restantes seis fallecidos eran agresores que murieron por disparos de bala durante los enfrentamientos”, ha declarado Cao, un funcionario de la comarca de Barchurk a la agencia France Press. Según Tianshan, de los quince miembros de las fuerzas de seguridad muertos, diez pertenecían a la etnia uigur, tres a la etnia mayoritaria han y los otros dos restantes eran de origen mongol. Los dos heridos son uigures, así como los ocho sospechosos detenidos en el curso de los disturbios.


Sobre la identidad de los restantes seis fallecidos, Cao ha señalado en un primer instante que eran de origen uigur, per enseguida ha subrayado que “esto no tiene importancia, se trata de agresores violentos”. La región de Xinjiang, en el extremos noroccidental de China, es una región rica en recursos de hidrocarburos que regularmente se convierte en teatro de violentos enfrentamientos entre uigures y inmigrantes han, la etnia mayoritaria en China. Los uigures denuncian la represión cultural y religiosa de que son objeto por parte de las autoridades de Pekín. En julio del 2009, Urumqi, la capital de Xinjiang, fue escenario del peor y más violento conflicto étnico que ha vivido China en las últimas décadas. La revuelta se saldó con cerca de 200 muertos y más de 1.600 heridos.