bebéAnte vuelos largos, algunos padres optan por darles medicinas a sus niños para hacerlos dormir. Pero ¿es una medida segura o un abuso del poder paternal? Mientras volaba de Miami a Los Ángeles, los pasajeros estaban impresionados con tres niños que durmieron la mayor parte del viaje y jugaron silenciosamente el resto del tiempo.


“Qué dulce y qué buen comportamiento”, comentaron algunos pasajeros. Pero la mujer que estaba sentada a mi lado tenía sus sospechas de la “ejemplar” situación. “Yo creo que ella los sedó”, me susurró mientras veía a la madre de los pequeños, quienes dormían mientras ella veía una película.


Los padres que, en vuelos largos, les dan a sus bebés medicinas formuladas para combatir alergias y tos señalan que esos fármacos ayudan a los niños a dormir en aviones que están repletos y también contribuyen a reducir los efectos del desfase horario propio de recorridos largos.


Se trata de un tema que polariza a los padres. En muchos casos el debate puede tomar un tono bastante desagradable.En el sitio web Urban Baby, que le permite a los usuarios publicar opiniones sin necesidad de identificarse, la discusión fue intensa. “Droga a tu engendro, por favor. Por el amor a DIOS, anestesia a esa pequeña bestia”.


“¿Realmente la gente hace eso? Eso me parece algo un poco extremo. Sólo trata de mantenerlo ocupado”. “Sicópatas que toman pastillas todo el tiempo, también drogarían a sus hijos. Gente normal nunca haría eso”. La Academia Estadounidense de Pediatría indica que nunca recomienda que los niños sean sedados durante viajes largos. Sin embargo, muchos padres aseguran que sus pediatras les sugieren, aunque de forma discreta, que se use un poco de un antialérgico durante un vuelo. Pero, hacerlo tiene riesgos.


“No es una buena idea”, dijo el doctor Daniel Frattarelli, director del comité de fármacos de la Academia Estadounidense de Pediatría. “Cuando usas Benadryl con la intención de sedar, estás apelando a sus efectos secundarios más que a su efecto terapéutico. Puede ser peligroso, especialmente en niños menores de dos años. Hay niños que han muerto por esa razón”.


Benadryl, o la difenhidramina, tiende a concentrarse en el líquido que rodea el cerebro de los niños y puede provocar resultados impredecibles en lactantes y bebés, indicó el experto. “El último lugar en el que quieres que algo salga mal es mientras el avión está volando”, dijo Frattarelli. Pero los padres quienes han usado antialérgicos para ayudar a sus hijos a dormir en el avión, confían en esas sustancias, aunque bajan la voz cuando lo admiten.


Una madre de dos niños, que pidió no ser identificada, usó la medicina Phenergan para tranquilizar a los niños en un vuelo entre Australia y Estados Unidos. Se trata de un medicamento que puede ser comprado sin prescripción y que está formulado para alergias y mareos. La mujer dijo que las primeras ocho horas habían sido una “agonía” y que usó el medicamento como el último recurso para ayudar a su hija de tres años a dormir.


“De hecho, tiene indicaciones de uso para viajes”, señaló. Para algunos padres, el debate sobre si usar medicinas en bebés viajeros podría formar parte de los desafíos de la vida moderna. Sin embargo, por generaciones, padres han sedado a sus hijos para tranquilizarlos en circunstancias más graves y traumatizantes. De acuerdo con el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, refugiados sirios que han huido de la violencia en su país en los últimos meses han tenido que sedar a sus niños para tranquilizarlos.


Algunos refugiados que huyeron de los combates en Laos en la década de los años setenta les dieron a sus bebés opio para dormirlos durante los viajes. “Cuando las familias tuvieron que escapar de países comunistas a través de zonas selváticas o cruzando el río Mekong, el llanto de un niño pudo significar la muerte – a tiros – del grupo entero de viajeros”, indicó Leilani Chan, una actriz y escritora que recorre Estados Unidos junto a la Nación del Refugiado, una obra que creó junto a su pareja Ova Saopeng, un refugiado de Laos.


“Muchos sedaron a sus bebés con un toque de opio. Con frecuencia oímos estas historias con una sonrisa, pues nos las cuentan madres y padres refugiados cuyos hijos sobrevivieron el escape. Pero en realidad, muchos niños murieron de sobredosis accidental”. Chan y Saopeng tienen un hijo pequeño que nunca han medicado para viajar en avión. “No uso ningún fármaco y le permito a mi bebé recorrer los pasillos y saludar a los pasajeros. Considero que es mejor que esté fastidiando a la gente que tenerlo en su silla gritando”, escribió en un correo electrónico. “Me consuelo con esa perspectiva: molestar a los pasajeros es una tontería si se compara con otras cosas”. BBC