NKOREA-POLITICS(Moscú, 09 de abril. dpa) – La frontera de Rusia con Corea del Norte es pequeña, pero cada vez es mayor la atención que presta Moscú a su vecino. Los rusos hablan de “preocupación” por la guerra de nervios norcoreana, que podría salirse de control, pero interpretan la escalada de las tensiones como una petición de ayuda.


El ministro de Exteriores ruso, Serguei Lavrov, reaccionó sorprendido cuando Pyongyang envió a los diplomáticos rusos una “recomendación de evacuación” de la embajada. Los rusos siguen en el país, como otros muchos, pero en Moscú los expertos en defensa están alarmados: califican la política del joven dirigente Kim Jong-un de “histérica” y la consideran la “diplomacia de un niño” que juega con fuego.


La potencia nuclear rusa advirtió claramente a Kim del peligro de un “suicidio” si la situación escala más de lo debido. Pero la mayoría de los analistas en Moscú están relajados, porque saben por experiencia de los tiempos comunistas que el aparato militar norcoreano está anticuado. Los expertos militares de Moscú señalan que el alcance de los misiles norcoreanos sólo sería apropiado para un conflicto limitado a nivel local


Los expertos militares de Moscú señalan que el alcance de los misiles norcoreanos sólo sería apropiado para un conflicto limitado a nivel local. Y lo más seguro es que el país pudiera lanzar sus bombas atómicas con aviones, pero apenas con misiles. Las amenazas nucleares norcoreanas son “un farol” para presionar y lograr más ayuda económica y humanitaria, opina el ex director de las fuerzas de combate misilísticas rusas, Viktor Jessin. “Eso ya lo hizo el viejo Kim Jong-il”.


Moscú anhela los tiempos tranquilos en los que Kim Jong-il viajaba en su vehículo blindado por Rusia, como en agosto de 2011. Antes de su muerte prometió al entonces presidente ruso, Dmitri Medvedev, recuperar la vieja amistad entre los dos países. “No creo que Corea del Norte inicie una guerra. No son suicidas”, señaló el presidente de la Comisión de Exteriores de la Duma (la Cámara baja del parlamento ruso), Alexei Pushkov. Más bien, en las nuevas y continuas amenazas ve una señal enviada a Estados Unidos y Corea del Sur para que dejen en paz al país.


El politólogo Serguei Markov opina que Estados Unidos podría aprovechar la coyuntura para ampliar su presencia militar en la región, con la excusa de protegerse de Pyongyang cuando su verdadero objetivo sería China. Pyongyang está aumentando la “presión psicológica” para llamar la atención en todo el mundo de sus problemas, cree el político experto de Defensa Viktor Oserov. Los diputados rusos ven la retórica belicista norcoreana como la expresión del miedo y como una petición de ayuda.


Shebin cree que el peligro está en que un nuevo test de un misil por parte de Corea del Norte podría interpretarse fácilmente como un ataque La cúpula de Pyongyang está convencida de que después de Siria será el objetivo de la siguiente misión de Estados Unidos, excribe la agencia de noticias Interfax citando a un diplomático norcoreano. Pyongyang necesita garantías de su seguridad, señala la fuente sin identificar.


El investigador ruso Alexander Shebin, experto en Corea del Norte, considera que la “guerra de propaganda” del aislado país está dirigida contra las cúpulas de Pekín y Moscú. “Corea del Norte quiere llamar la atención de Rusia y China para que Washington se abstenga de acciones que pudieran llevar a un conflicto abierto”, señala el director del Centro de Investigaciones coreanas de la Academia de las Ciencias en Moscú. Shebin cree que el peligro está en que un nuevo test de un misil por parte de Corea del Norte podría interpretarse fácilmente como un ataque y suponer la última chispa en el conflicto para desencadenar una auténtica guerra.


“Bastaría un error humano elemental o un fallo técnico para que la situación se saliera de control”, advierte también el viceministro de Exteriores, Igor Morgulov. Al contrario de lo que ocurre con el caso de Siria o en otros conflictos, Rusia rema en la misma dirección que las otras grandes potencias con poder de veto en Consejo de Seguridad de la ONU cuando se trata de Corea del Norte. Además, está en contacto permanente con sus colegas estadounidenses, chinos y otros, destaca Morgulov.