keyla stephanLa escasez de recursos y el desempleo llevaron a Keyla Stephan a convertir su tiempo en un bien comercial que tiene como principales clientes las personas pobres de tiempo. La desesperación económica fue lo que llevó a Keyla, madre soltera de 35 años, a crear el negocio de diligencias “Yo me encargo”, dirigido a aquellas personas que no tienen espacio para realizar tareas como ir al banco, pagar facturas de luz o de teléfono, buscar un papel de buena conducta, ir al supermercado, llevar y buscar sus hijos a la escuela, organizar su closet, el gabinete, la nevera, acomodar mudanzas y una larga lista de tareas cotidianas que resultan difíciles en el acelerado ritmo de vida del siglo XXI.


“Cuando me quedé sin trabajo lo primero que pensé fue en qué hacer con los chelitos de la liquidación y finalmente me quedé sin capital, entré en una crisis emocional. La gente aprovechaba que yo no estaba haciendo nada y me pedía que le hiciera muchos favores porque no tenía tiempo, y entonces yo me dije, ¡oh! pero esto es algo a lo que yo le puedo sacar beneficio”, refiere Keyla sobre el origen de su idea. Keyla, madre de dos niñas, estudió publicidad y en la actualidad cursa la carrera de psicología. Emprendió su proyecto en diciembre del año pasado y hasta el momento le genera ganancias mensuales por más de dos mil pesos.


Ya cuenta con una cartera de clientes fijos y cobra un mínimo de 150 pesos por cada diligencia que hace. “Si por ejemplo hay diligencias que se toman una mañana, lógico voy a cobrar adicional. Incluso, hay gente que me dan, por conciencia, más de lo que yo pido”, dijo.


Honestidad, principal activo


“Mis activos son la honestidad y el cumplimiento de las demandas. Si no puedo hacer una diligencia, no digo que sí porque no puedo quedarle mal a mis clientes. Yo no me puedo darme ese lujo”, afirmó. Consciente de que su trabajo requiere que la gente le tome confianza, dijo que su principal fuente de promoción es la estrategia mercadológica de boca en boca.


“Esto no depende de que yo me anuncie, de que reparta volantes, ni de que yo me anuncie en ninguna parte”, puntualizó. Agregó que el éxito de su proyecto radica en que le brinda un servicio a una persona y la deja satisfecha. Una de los aspectos positivos, que Keyla le atribuye a su trabajo, es que administra a su conveniencia el tiempo que le dedica a sus hijas, cosa que no podía hacer cuando era empleada.


Segura de su proyecto


“Estoy muy ilusionada y disfrutando uno de los mejores tiempos de mi vida, porque aunque todavía no estoy recibiendo todo lo que yo creo que voy a recibir, tengo fe en el futuro de mi proyecto”, expresó. Reveló que su objetivo es crear una empresa con varios empleados para ofrecer sus servicios de diligencias cotidianas y que para lograr su meta se ha planteado un período inicial de cinco años. “Yo me di cuenta que hay mucho que hacer cuando no hay nada, que se puede hacer mucho sin la necesidad de capital”, concluyó.


Proyectos similares en España y Colombia


Keyla dijo que cuando le surgió la idea, buscó información sobre ese tipo de proyectos y que encontró personas que dan ese tipo de servicios en España y Colombia. Las compras del supermercado es de los servicios más solicitado por los clientes “Yo tengo que ir al supermercado todos los días, eso es lo que mas requieren, porque al parecer es de lo más tedioso, y además toma mucho tiempo. Hay gente que por no ir a buscar una sola cosa, me llaman”, explicó.