ladronRedoine Faïd se convirtió el sábado en el criminal más buscado de Francia tras protagonizar una espectacular fuga con rehenes en la prisión de Sequedin (Norte de Francia), de la que salió a primera hora de la mañana tras volar con explosivos las cinco puertas que le separaban del coche que le esperaba en la calle.


Conocido por ser uno de los más poderosos ‘caïds’ del bandidismo de la ‘banlieu’ parisina, se hallaba cumpliendo una pena de 18 años tras haber sido puesto en libertad en 2009 por buena conducta y arrepentimiento y ser detenido en 2011 por infringir las reglas de la condicional.


La ministra de Justicia, Christiane Taubira, anunció al poco de conocerse la noticia que Francia había emitido contra el prófugo una orden de detención europea en toda la zona Schengen. Al haberse producido los hechos a pocos kilómetros de la frontera con Bélgica, las fuerzas de seguridad galas están colaborando con las del país vecino para perseguir al criminal, que va armado y es, a decir de Frédéric Favre, el fiscal de Lille que lleva el caso, “muy inteligente y muy peligroso”.


“Su evasión no me extraña nada conociéndole”, ha declarado a Afp su abogado Jean-Louis Pelletier. ¿Pero quién es Redoine Faïd y cómo ha llegado convertirse en uno de los delincuentes más célebres del país? Nacido el 10 de mayo de 1972 en Creil (Oise), un suburbio norteño bastante alejado de París, Redoine creció en una de esas ‘cités de banlieu’ donde el fracaso escolar genera un desempleo del 50% de la población veinteañera y los jóvenes conviven con la tentación del dinero fácil del tráfico de drogas y los pequeños o grandes robos.


Como él era más listo que los demás –de ahí su apodo de ‘Doc’–, pronto se convirtió en un jefe de banda. Y, a medida que fue sumando años, pasó de los robos menores sin violencia en supermercados al atraco organizado con armamento pesado de furgones blindados. Tras varios arrestos, en 1999 fue condenado a 18 años de reclusión, pero salió en libertad condicional en 2009, habiendo cumplido sólo 10 por buena conducta y tras expresar públicamente su arrepentimiento.