chinosNueve personas fueron condenadas en China a 10 años de prisión por tráfico de órganos. Los delincuentes, que operaban en la ciudad china de Hangzhou, usaban el dinero obtenido para comprar dispositivos de telefonía móvil de última generación.


El grupo de ciudadanos asiáticos  buscaba a través de Internet a individuos que querían vender sus riñones. Para hacer la transacción los futuros donantes se sometían a exámenes médicos y luego esperaban en un departamento arrendado hasta el momento de la cirugía.


Los detenidos, que tienen menos de 30 años, comenzaron vendiendo algunos de sus propios órganos y luego, tras empezar a ganar dinero, decidieron buscar otros donantes. Uno de los miembros del grupo criminal confesó que con la venta de un riñón recibían más de tres mil dólares, alrededor de un millón y medio de pesos chilenos.


Además de las penas de prisión, los condenados tendrán que pagar multas y se les han confiscado los ingresos ilegales, según informó la agencia de noticias Xinhua. Pero esta no es una acción aparentemente aislada, ya que hace un año otros cinco ciudadanos chinos fueron acusados de formar parte de una red de traficantes de órganos y causar lesiones a un joven que vendió su riñón para comprar un iPhone y un iPad.