Matt Hartman, como el romántico caballero que es, decidió proponerle matrimonio a su amada Lis frente al mar y a decenas de desconocidos. Pero no todo salió a la perfección.


Matt se puso sobre una roca que rompe las olas del mar, ahí interpretó una canción que había preparado especialmente para la ocasión, luego invitó a Lis para que subiera con él al pedestal.


Entonces el novio se arrodilló y, anillos en mano, le pidió que se casara con él. Justo en ese momento Neptuno, guardián de los mares, decidió jugarles una broma pesada y los arrojó de la roca con una potente ola.


Para fortuna de los enamorados, el anillo no sufrió ningún daño y ella contestó que “si”. Ahora la feliz pareja tendrá una graciosa historia que contar a sus nietos.