Un niño de ocho años se ha casado con una mujer de 61 años debido a que, según él, el fantasma de un antepasado muerto le obligó a hacerlo.


Sanele Masilela, de ocho años, se ha unido en matrimonio con Helen Shabangu, que ya está casada y es madre de cinco hijos.


La familia del chico, originaria de Tshwane, en Sudáfrica, tuvo que organizar la boda por temor a un castigo divino. Pagaron unos 750 dólares por la novia y unos 1500 dólares más por el gran día.


Vestido con corbata de lazo y un traje color de plata, Sanele y su novia se intercambiaron los anillos frente a un centenar de invitados e incluso unieron sus labios en un beso.


La unión ha supuesto un golpe emocional para la comunidad, pero la familia defiende la ceremonia, ya que -esgrime- se trata de un ritual y no es legalmente vinculante.


“Se trata de la primera vez que esto sucede en la familia”, afirma la madre de Sanele, de 46 años.


“De esta manera hemos hecho felices a los antepasados. Si no hubiéramos hecho lo que mi hijo nos pedía, algo malo habría pasado en la familia”, agregó.