La inestabilidad política y los hechos de violencia le han pasado la cuenta a Egipto, que ahora busca opciones para revitalizar su economía.


Ya que miles de turistas han dejado de visitar el país producto de las revueltas que comenzaron hace más de dos años y provocaron la caída del dictador Hosni Mubarak, el gobierno idea formas para superar su deuda.


La más llamativa es la opción de arrendar o poner a disposición de sus inversores privados sus más importantes atractivos arqueológicos.


Según estiman las autoridades, al alquilar las tres pirámides de Guiza, la gran Esfinge o la zona de templos de Abu Simbel, entro otros, podrían reunir cerca de 200 mil millones de dólares.


La iniciativa ha sido impulsada por el Ministerio de Economía y no ha tenido buena recepción entre los ciudadanos, pese a que ya han surgido interesados, como Qatar.


La actual crisis económica y política también ha afectado a los monumentos que se pretenden arrendar, ya que el jefe de antigüedades de Egipto, Mohamed Ibrahim, explicó que la falta de fondos ha generado que su departamentos evite nuevas exploraciones y excavaciones de sitios importantes.