La medida, anunciada la semana pasada, prevé que los consumidores que abonen con plásticos en comercios minoristas podrán pagar una comisión de hasta 4% en cada compraLa nueva disposición fue el resultado de un acuerdo entre los representantes de 8 millones de comercios minoristas de los Estados Unidos y las compañías emisoras de tarjetas de crédito, entre las que se encuentran Visa, MasterCard, JP Morgan Chase y otras ocho empresas, según informa hoy el diario El Cronista.


El convenio establece que los comercios pueden trasladar al precio final de su mercadería, es decir, al consumidor, las comisiones que les cobran las emisoras de plásticos, cargo llamado swipe fee, credit card fee o checkout fee en los Estados Unidos. El recargo no afecta las compras en efectivo ni con tarjeta de débito.


El acuerdo fue alcanzado para poner punto final a una disputa judicial iniciada en 2005 luego de que varios minoristas presentaran una demanda contra las compañías emisoras de tarjetas. Los comerciantes sostenían que hubo un pacto entre esas empresas para establecer comisiones elevadas a los comercios. Dichas comisiones oscilan por lo general entre 1,5% y 3%, aunque en algunos casos pueden alcanzar el 4 por ciento.


A su vez, la demanda planteaba que las emisoras de plásticos habían prohibido a los minoristas traspasar el recargo al precio final de la mercadería. Una corte de Nueva York falló a favor de los comerciantes y dispuso que las compañías de tarjetas de crédito pagaran un resarcimiento de u$s7.200 millones a los 8 millones de comercios. Luego, se llegó al acuerdo entre ambas partes de trasladar el recargo al precio final.


En el marco del convenio, cada comercio podrá elegir trasladar o no las comisiones al precio final. Diez estados del país, entre los que se encuentran Nueva York, California, Florida y Texas, prohíben por ley el pasaje de la comisión al precio final.


La National Retail Association, cámara que concentra a los minoristas en el país, sostuvo que la medida no tendrá un impacto considerable, a pesar de que poseer una tarjeta de crédito, y un buen historial de crédito, en los Estados Unidos resulta algo casi fundamental.


La nueva disposición, en ese sentido, podría traer aparejados cambios en los hábitos de consumo de los norteamericanos, movimiento que pudo empezar a verse en los últimos años como consecuencia de la crisis subprime. Así, las personas debieron moderar sus gastos, cuidar las compras con tarjetas y considerar otros medios de pago para evitar endeudarse.