El Vaticano designó una Comisión de investigación sobre los escándalos de la que el Papa observó con creciente preocupación su evolución.Según el diario italiano La Repubblica, “sexo, lucha de poder” y hasta un “lobby gay” habrían presionado al pontífice y pueden estar detrás de su renuncia.


Escándalos cada vez más reveladores surgen de los llamados ‘Vatileaks’, -la filtración de informes secretos vaticanos- de los que Ratzinger ha tenido conocimiento durante 2012 de la mano del cardenal español Julian Herranz, de 83 años y perteneciente al Opus Dei. Herranz fue designado para presidir la Comisión de investigación sobre las intrigas, desapariciones, celos y luchas de poder que se han venido generando en el seno de la Iglesia.


El rotativo italiano informa de que, cada semana de abril a diciembre, en una conversación privada, el Papa fue informado por la comisión y observó con creciente preocupación la evolución de la investigación: decenas y decenas de entrevistas con obispos, cardenales, laicos, tanto en Italia como en el extranjero.


Las páginas del informe dibujan una geografía de influencias , según La Repúbblica. Según la investigación, altos jerarcas de la Iglesia podrían estar siendo víctimas de “influencias externas” —una forma suave de decir chantaje— por culpa de “sus vínculos de naturaleza mundana”.


“Todo gira en torno al incumplimiento del sexto y el séptimo mandamiento”. No realizar actos impuros. No hurtarás. La credibilidad de la iglesia saldría de evidencia que destruyó sus propios miembros violan el dictado original”, manifestó una fuente cercana a la investigación.


Un cuadro del cual emergía “una red de lobbys” que los tres cardenales a cargo de la investigación clasificaron por congregación religiosa y al origen geográfico: salesianos, jesuitas, ligures y Lombardos.


“Lobby homosexual”


Apenas una semana antes de Navidad se leían los documentos en los aposentos de Ratzinger y se oía la palabra “homosexual” y se hablaba de tráfico de influencias dentro del Vaticano.


Los documentos que había recibido de manos de Julian Herranz, de Josef Tomko y de Salvatore De Giorgi – los tres cardenales invloucrados en la redacción de los documentos- revelaban una red homosexual compleja, organizada y cimentada dentro de la cúpula de la Iglesia.


Fue en esa semana cuando el Pontífice manifestó a su biógrafo, Peter Seewald: “Soy viejo, basta con lo que hice”. Según La Repúbblica, fue en ese momento cuando Benedicto XVI tomó su decisión de abandonar el cargo y guardó el informe para entregarlo en manos del próximo Papa, “que será lo suficientemente fuerte  joven y Santo”  para abordar la inmensa labor que le espera.