La timidez es una forma atenuada de fobia social, una sensación de impotencia para actuar en presencia de otros. La persona manifiesta inseguridad, inhibición y vergüenza por el temor a la opinión que los demás puedan tener de ella.


Varios factores influyen: la existencia de padres sobreprotectores y temerosos del mundo exterior o demasiado autoritarios y avasalladores. También puede suceder que la persona haya atravesado en el pasado alguna situación en la que sintió mucha vergüenza.


Es tímido alguien que, por temor, hace todo lo posible para pasar desapercibido. También muestra una indiferencia o frialdad que aleja a los demás. En ambos casos, es una defensa frente a la inseguridad que tiene y que no pudo resolver de una manera más sana.


Algunos consejos para vencer la timidez


* Aprender a poner el acento en las cualidades y valores positivos que tenemos, más que en los negativos.


* Al enfrentar una situación, poner más atención en cómo realizarla que en cómo nos estamos sintiendo.


* Aprender a pensar positivamente y a evitar los pensamientos catastróficos. Se logra a través de estrategias facilitadoras del contacto interpersonal, como adoptar una postura física que denote seguridad, hablar articulando correctamente y mirar a nuestro interlocutor a los ojos.


* Desarrollar habilidades sociales básicas como, por ejemplo, iniciar y mantener conversaciones, brindar elogios y expresar opiniones personales.


* Practicar alguna disciplina que lo ayude a permanecer relajado, como yoga, meditación o técnicas de respiración.


* Reafirmarse en los logros y no en las debilidades.


Terapias específicas para superar la timidez


Terapia cognitiva-comportamental: modifica conductas y corrige las creencias distorsionadas que la persona tiene acerca de sí misma. Ha probado ser una terapia muy efectiva para superar el problema.


Psicoterapia grupal: brinda un espacio para explorar y experimentar las hipótesis pesimistas acerca de uno mismo y la interacción social, así como también para desarrollar estilos de interacción adaptativa.


Terapia individual: ofrece un espacio para explorar las necesidades, creencias y conductas propias, sin la presión de los demás. Ayuda a reducir los pensamientos negativos sobre uno mismo y a generar patrones de conducta eficaces. Se realizan ejercicios destinados a controlar la ansiedad, técnicas de afrontamientos y ensayos de conductas.


Ayuda farmacológica: según la severidad del problema, la terapia puede complementarse con ayuda farmacológica.