tacones altosPor generaciones han sido el símbolo de la feminidad y el glamour. Sin embargo, un par de zapatos con tacones fue alguna vez un accesorio esencial y exclusivo para hombres.


Hermoso, provocativo y sexy, el tacón alto quizás represente eso y más, pero incluso sus más fervientes seguidores no pueden argumentar que fueron prácticos.


No son buenos para caminar o para manejar. Se quedan atascados en cosas. Las mujeres con tacones tienen que permanecer lejos del césped, el hielo, las aceras de ladrillos y del mármol pulido. Además, no son cómodos. Casi se puede decir que no fueron diseñados para caminar.


Es más, originalmente no fueron hechos para eso. “Los zapatos de tacón fueron usados por siglos en el Medio Oriente como el calzado para los jinetes”, asegura Elizabeth Semmeljhack del Museo Bata Sho en Toronto. Una buena equitación era esencial en los estilos de combate en Persia, el nombre histórico de Irán.


“Cuando los soldados se aferraban a sus estribos, el tacón ayudaba a sujetarse al caballo y así poder disparar sus flechas con más precisión”, dice Semmelhack.


El zapato persa del siglo XVII


Al final del siglo XVI, el Shah Abbas I tenía la caballería más grande del mundo. El monarca deseaba establecer lazos con gobernantes en Europa Occidental con el fin de tener aliados a la hora de enfrentar a su mayor enemigo, el Imperio Otomano. De esta manera, en 1599 Abbas envió su primera misión diplomática a Europa, específicamente a las cortes de Rusia, Noruega, Alemania y España.