Últimamente, tanto redes sociales como páginas de internet se están tomando demasiadas confianzas con el usuario, dice el escritor y cómico irlandés Colm O’Regan.


En redes sociales me preguntan “¿Qué cuentas, Colm?” , y algunas veces la red social te pregunta “¿Qué haces, Colm?”. Todavía no me han preguntado “¿Cómo te sientes, Colm?”, aunque sé que se lo han hecho a otras personas. Estas preguntas las hace Facebook.


La empresa está ensayando distintas formas de animar a la gente a escribir y compartir sus pensamientos en su perfil. Para lograr esto, en la parte superior del muro aparece una pregunta muy personalizada demasiado personal.


De entrada parecen bastante amigables. Mi favorita es “¿Qué cuentas?”. Suena como si me encontrara con una amiga y tuviéramos planes para el día. Antes la empresa solía preguntar “¿Qué tienes en mente?”, o “¿Qué estás pensando?”.


Lo que ha cambiado ahora es el hecho de usar mi nombre. Tengo un problema con la gente que usa mi nombre con exceso. Siento que les da algún poder sobre mí y que su uso repetido implica falsedad.


Es como cuando te comunicas con un centro de llamadas y los teleoperadores parecen obsesionados por pronunciar tu nombre. “Ahora, señor O’Regan, le dejamos saber que con fines formativos vamos a repetir su nombre durante toda esta llamada en caso que se olvide quién es usted”.


Facebook no es el único que se toma tanta confianza. Por todo internet las páginas web parecen haberse convertido en tus amigos. Una vez que les das la más mínima información, se apoderan de ella y la usan para reforzar su “relación” con usted.