La cantante Beyonce y el rapero Jay-ZNada es demasiado para Ivy Blue, la orgullosa madre (y estrella de la música) mima a la pequeña con todo lujo de detalles. La vida no tiene manual y para ser madre no iba a ser diferente, por eso cada cual (con más o menos maña) busca su propio camino.


Parece ser que Beyoncé, tras un año de experiencia,ya ha encontrado el suyo y grita a los cuatro vientos que no va escatimar en gastos para hacer que Blue Ivy sea lo más feliz posible. Eso sí, a golpe de talonario.


1. Un nombre original.


Ser madre es difícil y el primer choque es quizás la elección del nombre del bebé. ¿Es que todos los nombres tienen rimas irónicas? Lo que está claro es que un nombre te define, o no. ¿En qué estarían pensando los padres cuando le pusieron Blue Ivy? Quizás buscaban la exclusividad, que nadie de su entorno lo tuviera, aunque poco tardaron en saltar por los aires sus expectativas al intentar patentar el nombre. No pudieron porque ya había quién estuvo en la oficina de patentes para registrar dicho nombre para denominar una empresa de eventos y bodas de Boston. Pobre Beyoncé, se creía tan original…


2. La presentación del bebé.


Cuando hay un nacimiento toda la familia te visita para conocer al nuevo miembro. La diferencia es que cuando eres famoso realmente todo el mundo quiere hacerlo, y más cuando tienes 6.881.862 seguidores. ¿La solución? Presentarlo en Twitter y… ¡arreglado!, que al ser público ya pueden verlo todos. Eso sí, esperaron un mes desde su nacimiento para hacerlo e invitaron en un comunicado que todo el mundo disfrutara de su felicidad, no sin agradecer al público que respete su privacidad.


3. Blue Ivy, baby fashionista


Y no es para menos si cuando cumples tan solo ocho meses te regalan unos botines rosas con cristales de Swarovski. Su precio, «solo» 624 euros. Y es que la pequeña, al igual que Harper Seven, la hija de David y Victoria Beckham, y Suri, hija de Tom Cruise y Katie Holmes, se está convirtiendo en toda una referencia de la moda infantil. Y es que la primogénita de Beyoncé viene de buena cuna, una que cuesta exactamente: 15.000 euros.


4. La feliz mamá ha conseguido poner el listón tan alto que al cumplir un año no es de extrañar que la fiesta haya sido por todo lo alto. Muestra de ello es el regalo: una muñeca Barbie valorada en 60.000 euros. Beyoncé parece tener fijación por las piedras preciosas porque en la muñeca venían nada más y nada menos que 160 diamantes e incrustaciones de oro blanco.


Una fuente cercana a la pareja aseguró que «nada es demasiado grande o caro para su pequeña princesa. Ellos querían que su primer cumpleaños fuese especial para el resto de su vida». A parte del excéntrico regalo, los padres organizaron una fiesta en Nueva York y decoraron el lugar con rosas blancas y rosadas valoradas en 60.000 euros, además de un pastel gigante cuyo valor aproximado asciende a 2.000 euros.


5. Madriña famosa.


Un bebé tratado tan especialmente no puede tener una madrina cualquiera para darle ejemplo. Por eso Blue Ivy es la ahijada de la denominada como mujer más poderosa del planeta: la famosa presentadora norteamericana Oprah Winfrey. Que además es amiga íntima de la mamá cantante.


En definitiva señores, como dice el refrán: unos nacen con estrella y otros… estrellados. Pero el dinero nunca podrá suplir cosas tan importantes como el cariño, la total dedicación y el apoyo incondicional que cualquier madre ofrece desinteresadamente a sus hijos.