Claves para que un trayecto no se convierta en una verdadera pesadilla. Arrancar el coche y emprender un viaje puede ser un verdadero placer o una gran pesadilla si llevamos niños como pasajeros. Muchas parejas hacen verdaderas piruetas con el reloj para conseguir que el traslado coincida con las horas de sueño de los pequeños.


Sin embargo, cuando el viaje —un trayecto de dos horas o una escapada de fin de semana— no permite jugar con los horarios y no hay más remedio que ir con ellos despiertos, tampoco hay que desesperarse, puesto que existen fórmulas para mantenerles entretenidos.


Uno de los recursos más utilizados en los últimos años es el de dotarles con todo tipo de artilugios tecnológicos: desde pantallas DVD desde las que pueden visualizar una película tras otras, hasta las videoconsolas, el iPhone o iPad de sus padres. Cierto es que el viaje se realizará como si no existieran, puesto que estas tecnologías entretienen y absorben por completo su atención. También es habitual ofrecerles unos cascos, de manera que el conductor y copiloto pueden hablar con toda tranquilidad en carretera.


Aún así, existen otras fórmulas, menos sofisticadas, pero que a la larga son mucho más efectivas para la relación y convivencia familiar. Tener a los niños «inmersos en otra realidad» a nuestro lado no favorece la comunicación. La estancia dentro de un mismo vehículo puede ser aprovechada para, precisamente, tratar esos asuntos que habitualmente se aparcan por falta de tiempo. Es una oportunidad de oro para que padres e hijos establezcan una conversación sin que existan otras interrupciones. O, simplemente, se puede comentar el paisaje, cantar, jugar o contar chistes, como muchas generaciones hicieron hace años con sus padres.


Desde www.bebeseguro.es proponen, además, poner en práctica una serie de pautas que pueden estimular el aprendizaje y la memoria de los niños:


– Juegos con las matrículas de los coches: identificar todas las que terminen o comiencen en determinada letra o número.


– Juegos con los modelos o colores de los coches: el que contabilice más coches de un mismo color o modelo «gana».


– Actividades con el alfabeto: enunciar palabras que comiencen por un determinado prefijo o que terminen en una misma sílaba.


– Juegos de adivinanzas.


– Juegos con las señales de tráfico: el que más señales de tráfico describa correctamente ganará y, por descontado, que será el más responsable y cívico de cuantos van en el coche. Los más pequeños no las conocerán, pero es un buen primer paso para empezar a familiarizarse con ellas.


Estos son tan solo unos trucos porque la creatividad es toda tuya; pero si de algo estamos seguros es que cualquiera sea el juego que inventes para tu hijo, para él será una excelente aventura y una buena motivación para aprender cada día a tu lado.