De la pesadilla del sobrepeso a la angustia de la flacidezJulia Kozerski pesaba 170 kilogramos cuando decidió que tenía que bajar de peso.


El proceso fue largo y lo peor resultó descubrir la evolución de su cuerpo y no siempre de forma esperada. La piel colgando, arrugas y pliegues.


De esta manera surgió su colección ’Changing Room’ (probador), en la que la propia artista es la musa de sí misma en este camino que la llevó de la pesadilla del sobrepeso a la angustia de un cuerpo desconocido.


La estadounidense de 28 años reconstruyó su vivencia a través de las imágenes que iba haciendo y que le sirvieron para conocerse. “Toda mi travesía se convirtió en la búsqueda de mí misma para aprender a amar todo lo que soy, para bien o para mal”.