Fue diagnosticado en 1840 y desde entonces trató de luchar contra el desánimo, estando permanentemente atareado en distintas ocupaciones.Abraham Lincoln padeció un trastorno bipolar del cual obtuvo la energía necesaria para “ser como era y hacer lo que hizo” durante las fases de exaltación que seguían a sus episodios melancólicos, señala el forense español José Cabrera que analiza en su libro “CSI Lincoln” su asesinato en 1895.


Tras “CSI: Marilyn (Caso Abierto”), en el que abordaba la muerte de la actriz Marilyn Monroe, el médico forense especialista en psiquiatría, medicina legal y criminología, ha dedicado su nueva obra a la muerte del que fuera presidente de Estados Unidos y que ocurrió ante casi dos mil testigos en el Teatro Ford de Washington.


Un personaje histórico sobre el que se han escrito miles de páginas pero que, explica Cabrera a Efe, no dispone de mucha bibliografía en castellano.


“CSI Lincoln” pretende ser una guía que sintetiza, a partir de su asesinato, la vida del que fuera presidente norteamericano y las circunstancias que rodearon este episodio que, para Cabrera, supone la frontera entre “el antes y el después” de la historia de Estados Unidos.


Un libro que, publicado por Ediciones Atlantis, sale a la venta cuando se estrena en España “Lincoln”, la película dirigida por Steven Spielberg y protagonizada por Daniel Day-Lewis y Sally Field, que trata sobre los últimos meses de mandato del decimosexto presidente estadounidense.


“La melancolía – indica el forense- era la característica más típica de la personalidad de Lincoln”, en una época en la que el transtorno que padecía no tenía un tratamiento eficaz y sólo se superaba a base de fuerza moral.


Fue diagnosticado en 1840 y desde entonces trató de luchar contra el desánimo estando permanentemente atareado en distintas ocupaciones, señala en su libro Cabrera, que asegura que Lincoln aprendió a convivir con su transtorno “e incluso, sacarle partido”, con una disciplina “de hierro” y unas costumbres regulares y definidas.


“Su forma de ser y su tendencia a la depresión hicieron de él una víctima propiciatoria, pero también le ayudaron a ganarse un puesto en la historia”, concluye.