La historia de la magia

La magia tiene sus primeros rastros en Egipto. En la Argentina uno de los primeros magos fue Fu-Manchú quien debutó en Buenos Aires en 1929. El primer mago rastreado por la historia fue en una tumba de Egipto donde se encontró un papiro llamadoWestcar, donde ya se relataba la actuación de un mago llamado Dedi que actuaba en el palacio de piedra de Menphis, la residencia de los faraones.

En este papiro se relata su acto que consistía en cortar la cabeza de un ganso con un cuchillo la cual colocaba en el suelo mientras se invocaban unas palabras mágicas. Seguidamente, el ganso volvía de nuevo a caminar como si nada hubiera ocurrido.

En la Edad Media es cuando los magos comienzan a recorrer ciudades con un gran número de actores ambulantes que unidos a juglares y titiriteros presentan números en que mezclan canciones satíricas, fábulas, acrobacias y magia de apariciones y escamoteos. Estos grupos sentarían las bases de lo que posteriormente sería el circo. Sin embargo, en el renacimiento encontramos documentos en que se reflejan actuaciones al aire libre donde carteristas, buhoneros y sacamuelas encontraban en la magia la excusa perfecta para cubrir sus actividades reales.

Unos de los primero magos de Argentina

Fu-Manchú fue un gran mago, hijo del genial Mago Okito, nació en Londres en 1904, y su verdadero nombre era David Tobias Bamberg. A los 4 años se fue a vivir con sus padres a Nueva York, y aprendió toda la magia del momento rodeado de los mejores magos de la época, ya que su padre era amigo de Houdini; y por más que su padre le había prohibido acercarse al taller donde realizaba sus trucos, él siempre se las arreglaba para infiltrarse. Tenía totalmente decidido que sería mago también.

Se puso el nombre Fu-Manchú en honor al personaje de las novelas de Sax Rohmer, aunque su primer seudónimo fue Syko. Continuó aprendiendo hasta lograr armar su propio show, orientado a los países de habla hispana, en Argentina debuta, en Buenos Aires, el 1 de Marzo de 1929, en el viejo Teatro San Martín, también en México y España, donde en 1932 dió la función más taquillera de ese año en Barcelona. Luego realizó giras por Europa y Africa.

Tenía mucha facilidad para conquistar al público debido a su gran simpatía y personalidad, en sus actuaciones adaptaba una mezcla de comicidad y misterio a sus trucos presentados fantásticamente como orientales. Perfeccionó varios turcos e ilusiones, su acto más famoso fue el llamado Bazar de Magia, en el que también participaban otros magos. Siguió haciendo magia en su tienda de Buenos Aires, donde se retiró en 1966, dando una función de despedida.

Filmó varias películas, algunas escritas por él, hasta una novelesca autobiografía. Sus últimos años los dedicó en Buenos Aires a enseñar en el club de magia que presidía. El último mago de la dinastía Bamberg falleció el 19 de agosto de 1974, en Buenos Aires.