El agujero de ozono afecta el crecimiento de los árboles

En los años ’80 los científicos descubrieron que una zona de la estratosfera conocida como la capa de ozono, vital para proteger a la Tierra de los rayos del Sol, tenía niveles anormalmente bajos en algunas partes, en especial en una extensa zona sobre la Antártida.

En vista de que la capa de ozono absorbe casi el 99% de la radiación ultravioleta (UV) que llega hasta la Tierra el descubrimiento de este enorme agujero generó gran preocupación por los efectos nocivos que podrían provocar estos rayos solares en el hemisferio sur.
Los líderes mundiales acordaron tomar medidas para frenar el problema y a través de la firma del llamado Protocolo de Montreal (1987) eventualmente lograron reducir la emisión de los compuestos químicos que estaban generando la pérdida de ozono, lo que impidió que el agujero siga creciendo.

Lo que no sabían los expertos entonces es que los efectos de este fenómeno irían mucho más allá de un aumento en los niveles de radiación UV.

Casi treinta años después de que fuera detectado, un equipo internacional de científicos halló evidencia de que el agujero en la capa de ozono provocó un cambio climatológico que afectó notoriamente el crecimiento de árboles en las regiones más australes del mundo.

El estudio, liderado por el ingeniero forestal argentino Ricardo Villalba, fue tapa de la edición de noviembre de la revista científica Nature Geoscience.

Villalba, director del Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (Ianigla), contó a BBC Mundo que en las últimas tres décadas los bosques más emblemáticos de la Patagonia tuvieron la tasa de crecimiento más baja de los últimos 600 años, como consecuencia del agujero de ozono