maniquiAl salir del trabajo, una joven pasea por una avenida comercial, se detiene frente a una tienda de ropa, observa distraída un vestido expuesto en la vitrina y entra a echar un vistazo. Parece ésta una escena de lo más común, sino fuera porque los movimientos de la joven quedaron registrados en las pupilas fotográficas del maniquí que lucía el vestido, elaborando un perfil con su edad, sexo, etnia y hora a la que entró. Datos que serán posteriormente analizados por los dueños de la tienda.


Los maniquíes inteligentes ya están a la venta y nacieron para analizar las reacciones de las personas que pasan por delante de los comercios y ayudar así a las firmas de moda a elaborar estrategias de mercadeo más efectivas. Pero no son pocos los que plantean si una tecnología de estas características supone una violación al derecho a la privacidad de los clientes.


Reconocimiento facial


Las maniquíes inteligentes son el resultado del trabajo conjunto entre la firma Kee Square, vinculada a la Universidad de Milán, y la empresa de venta de maniquíes italiana Almax Según sus creadores, el modelo el Eye See Mannequin, es un maniquí fabricado con materiales biodegradables, que tiene una cámara de vídeo en el interior de su cabeza, lo que le permite captar imágenes que son procesadas posteriormente por un programa de reconocimiento facial.


Con esta tecnología el maniquí puede escanear a todas las personas que le pasan por delante, detectar si se mostraron interesadas en el producto, registrar a qué pasaron y elaborar perfiles con datos como la edad, origen y etnia del individuo. Este tipo de maniquíes se dieron a conocer en 2010, pero no ha sido hasta diciembre de esta año que salieron a la venta por unos US$5.150 la unidad, presentándose como una revolucionaria herramienta de mercadeo para la industria de la moda.


La tecnología que emplean es la misma que se viene utilizando para vigilar centros comerciales o aeropuertos, pero el hecho de que estas cámaras estén el interior de los maniquíes y no se puedan ver, hace que muchos se planteen si esto no atentaría contra la privacidad del cliente.