Una profesional de la salud natural tailandesa afirma que puede volver atrás las huellas de las arrugas que deja el reloj del tiempo, simplemente “a bofetadas”. Tata Sombuntham, asegura que ella es la primera terapeuta de belleza que restaura caras a bofetadas en el hemisferio occidental , y cobra 350 dólares por cada sesión de 15 minutos, en su salón de San Francisco, EE.UU..


Ella y su marido Mawan, co-propietario del local, aseguran que los resultados pueden apreciarse inmediatamente. Si bien no hay evidencia médica para probar que las bofetadas trabajen como un tratamiento anti-envejecimiento, los médicos admiten que podría “mejorar la circulación y provocar un rubor saludable”.


Las instrucciones para iniciar el tratamiento con la tradicional técnica oriental que se dice capaz de borrar las arrugas y estirar la piel sin cirugía, son sencillas: quitarse las joyas, mantenerse relajado y no tener miedo. En Tailandia la técnica es apoyada por el Ministerio de Salud del gobierno y se emplea igualmente en las nalgas,.para reafirmarlas, y en los senos, para aumentar su tamaño. La bofetada trabaja cambiando la grasa de una zona a otra, y según los pacientes, es “doloroso pero soportable”.


Según el Bangkok Post, la especialista mundial de la técnica es una mujer de 44 años de edad, conocida como Khunying Tobnom, que aprendió esta “sabiduría antigua”, como una herencia de sus abuelos, y permite grabar todos sus tratamientos para demostrar su eficacia. Tobnom imparte cursos de formación a precios que también son una bofetada: desde 164.000 a 330.000 dólares. Seis sesiones faciales de 10 minutos en su clínica cuestan alrededor de 380 dólares.